MURCIA, 7 Ene. (EUROPA PRESS) – Las autoridades sanitarias han activado este miércoles el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Riesgos para la Salud contra los Efectos por las Bajas Temperaturas en varias comarcas de la Región de Murcia. Esta medida tiene como objetivo prevenir y mitigar los riesgos que las bajas temperaturas pueden ocasionar en la salud de la población.
En concreto, las áreas del Campo de Cartagena, Mazarrón, y los Valles del Guadalentín, Lorca y Águilas se encuentran en nivel 2, que indica un riesgo medio, mientras que los sectores del Noroeste y la Vega del Segura están clasificados en nivel 1, correspondiente a un riesgo bajo, según informa el servicio de emergencias 1-1-2.
Entre las recomendaciones proporcionadas por las autoridades sanitarias se incluye la práctica de respirar por la nariz y no por la boca cuando se está al aire libre; esto es porque el aire se calienta al pasar por las fosas nasales, lo que ayuda a disminuir el frío que llega a los pulmones. También se advierte sobre la necesidad de ser precavido en caso de encontrar hielo en las calles.
Adicionalmente, se sugiere utilizar varias capas de ropa fina, ya que estas proporcionan mejor aislamiento que una única capa gruesa, creando cámaras de aire que actúan como barrera térmica. Es fundamental ventilar adecuadamente las estancias donde se encuentren braseros o chimeneas para prevenir la acumulación de monóxido de carbono y se recomienda apagar estufas eléctricas y de gas durante la noche.
No se deben tomar medicamentos sin receta médica, ya que algunos pueden agravar los problemas relacionados con la exposición al frío. Asimismo, se aconseja llevar una alimentación variada y mantenerse bien hidratado, priorizando el consumo de agua y bebidas calientes, mientras se evita el alcohol.
Aunque cualquier persona puede verse afectada por problemas relacionados con las bajas temperaturas, es crucial prestar atención a aquellas personas en situaciones de vulnerabilidad ante el frío. También se recomienda la vacunación contra la gripe, especialmente para aquellas personas mayores de 65 años y quienes padecen de alguna enfermedad crónica, como problemas cardiopulmonares, metabólicos o aquellos con sistemas inmunitarios deprimidos.
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