LOGROÑO, 27 Mar. (EUROPA PRESS) – La Asociación de Compañías Profesionales de Artes Escénicas en La Rioja (AESCENA), integrada en la FER, ha reivindicado este viernes «el valor cultural, social y económico de las artes escénicas» en la comunidad. Esta reivindicación se ha realizado coincididiendo con la celebración del Día del Teatro, el 27 de marzo.
Las compañías riojanas se dieron cita en la sede de la patronal para compartir reflexiones sobre la relevancia de las artes escénicas en nuestra sociedad y su impacto en la vertebración cultural, social y económica de los territorios. También se aprovechó para leer el manifiesto de la jornada, bajo el lema «Reconocernos para poder llegar más lejos».
En este día, la presidenta de AESCENA, Sónia Oliveira, destacó que «el asistir a ferias por todo el país nos permite presumir de todas las compañías y de todo lo que se hace en la región», recordando que cuando se fundó la asociación, había solamente ocho compañías, mientras que ahora ya son 23.
Oliveira estuvo acompañada en este acto por el concejal de Promoción de la Ciudad del Ayuntamiento de Logroño, Miguel Sáinz; la concejala de Cultura, Rosa María Fernández; y el director general de Cultura del Gobierno de La Rioja, Roberto Iturriaga.
Sáinz aprovechó la ocasión para felicitar al colectivo por su «constante trabajo e interés por democratizar la cultura y hacerla accesible», señalando que «las artes escénicas están siempre en la calle, al alcance de cualquiera».
Roberto Iturriaga mostró su disposición y «mano siempre tendida» para «cualquier propuesta, idea o iniciativa», felicitando también al colectivo por «el despliegue para llevar el teatro a todos los pueblos de la comunidad».
MANIFIESTO
Durante el acto, varios miembros del colectivo leyeron el Manifiesto de la jornada, que cada año es elaborado con carácter mundial por una figura destacada del sector. Este año, le ha correspondido al conocido actor estadounidense Willem Dafoe. En el texto, Dafoe afirma que «la experiencia compartida en tiempo real de un acto de creación -siempre diferente aunque siga una pauta y un diseño- es, sin duda, la fuerza más evidente del teatro».
«Social y políticamente, el teatro nunca ha sido tan importante y vital para la comprensión de las personas y del mundo», añade, reconociendo a continuación que «el ‘elefante en la habitación’ son las nuevas tecnologías y las redes sociales, que prometen conexión, pero aparentemente han fragmentado y aislado a la sociedad».
Prosigue señalando que «aunque utiliza su computadora a diario, no tiene redes sociales; incluso ha buscado su nombre en internet como actor y también ha consultado la inteligencia artificial para obtener información, pero habría que estar ciego para no reconocer que el contacto humano corre el riesgo de ser reemplazado por relaciones con dispositivos».
Reconoce que «cierta tecnología puede ser útil», pero indica que «el problema de no saber quién está al otro lado del círculo de comunicación es profundo y contribuye a una crisis de verdad y realidad».
El manifiesto enfatiza que «si bien internet puede plantear preguntas, rara vez capta ese sentido de asombro que el teatro crea: un asombro basado en la atención, el compromiso y una comunidad espontánea de quienes están presentes en un círculo de acción y respuesta».
Como actor y creador teatral, «sigue creyendo en el poder del teatro», recalca el texto. Afirma que «en un mundo que parece volverse cada vez más divisivo, controlador y violento, el desafío de los creadores teatrales es evitar que el teatro se corrompa reduciéndose únicamente a una empresa comercial dedicada al entretenimiento como distracción, o que se convierta en un mero preservador institucional de tradiciones».
Más bien, «deben fomentar su fuerza para conectar pueblos, comunidades y culturas y, sobre todo, para cuestionar hacia dónde se dirige la humanidad», resaltando que «el gran teatro consiste en desafiar la manera de pensar y alentar a imaginar aquello a lo que se aspira».
El manifiesto finaliza subrayando que «los seres humanos son animales sociales diseñados biológicamente para vincularse con el mundo; cada órgano sensorial es una puerta hacia el encuentro, y a través de ese encuentro logran una definición más profunda de quiénes son». «A través de la narración, la estética, el lenguaje, el movimiento y la escenografía, el teatro -como forma de arte total- puede hacer ver lo que fue, lo que es y lo que el mundo podría llegar a ser», concluyen los miembros de AESCENA.
