ZARAGOZA, 21 Nov. (EUROPA PRESS) – La abogada Altamira Gonzalo, representante de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, ha declarado este viernes que «el abuso hacia mujeres y niñas ha encontrado en Internet el medio idóneo para hacerlo». Su intervención tuvo lugar en las Cortes de Aragón, durante una sesión de la Comisión especial de estudio para reforzar la protección de la infancia y la adolescencia ante el impacto del uso de la tecnología.
Gonzalo argumentó que la digitalización «ha facilitado numerosas actividades y bienestar, pero entraña peligros, amenazas de seguridad y de privacidad para los usuarios, y el derecho penal va muy detrás de la realidad». Además, enfatizó que el uso excesivo de redes sociales «puede afectar a la autoestima, sobre todo de las niñas y adolescentes, porque promueven estándares de belleza irreales mostrando los cuerpos como si fueran objetos».
La Comisión especial también celebró una sesión enfocada en la educación digital y la protección de la privacidad de los menores, con intervenciones de expertos en Derecho y representantes de asociaciones que defienden los derechos de los niños y adolescentes. Tras la intervención de Gonzalo, tomó la palabra Ana Caballero, jurista especializada en tecnología y experta en derechos de la infancia, quien afirmó que «la tecnología debe estar en el aula» porque su exclusión genera una brecha digital. «Hay prácticas que están planteando reducir la tecnología en el aula», lo que «implica que muchos padres busquen esa formación fuera de los centros educativos», un reto que «no es sencillo», explicó Caballero.
La importancia de la formación digital
La jurista subrayó que «es fundamental la formación docente en competencias digitales» para integrar la tecnología en la enseñanza, ya que «si no se sabe cómo utilizarla, es muy difícil incorporarla con fines pedagógicos».
Bienestar digital y responsabilidades compartidas
La directora del Departamento Jurídico de la Fundación Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR), Sonsoles Bartolomé, recordó que ya en el año 2018, cuando presentaron un informe en las Cortes sobre evolución de violencia, «alertaron sobre cómo la tecnología estaba afectando a las problemáticas de la infancia».
Sobre el bienestar digital, Bartolomé destacó que «no podemos poner toda la responsabilidad en las familias y en los centros escolares, porque las tecnológicas tienen un papel fundamental en adaptar un enfoque ético en sus productos para proteger a los niños desde el inicio o implementar una mayor regulación».
Jesús Sánchez, director gerente de la Fundación Aragonesa de Solidaridad, añadió que «todas las tecnologías son un nuevo recurso para transitar la adolescencia contemporánea», comentando cómo «nuestro viejo proceso lineal de pensamiento, calmado y concentrado, está siendo desplazado por una nueva mente que necesita recibir información en estallidos rápidos». Sánchez subrayó la importancia de proteger la infancia y adolescencia con regulaciones adecuadas, no prohibiciones.
Carmela del Moral, responsable de Incidencia Política y Social de Save The Children, enfatizó que los niños «deben tener garantizados sus derechos tanto a nivel físico como digital». Observó que Internet ha cambiado la forma de relacionarse y también ha redefinido conceptos como «desconocido» o «intimidad». También señaló que al diseñar plataformas, a menudo no se considera la perspectiva infantil.
Por último, la pediatra y vicepresidenta de la Asociación de Pediatría de Atención Primaria de Aragón, María Pilar Mallada, advirtió que «cuando en vez de atender a nuestros pequeños, estamos con el móvil, lo primero que se daña es el apego entre el niño y sus cuidadores». Mallada argumentó que ofrecer un móvil en vez de jugar con un niño estimula solo ciertos sentidos a expensas de otros, como la textura y los olores. Ella misma ha observado nuevos problemas de salud emergentes desde pediatría, como el ojo seco, así como trastornos del sueño y musculoesqueléticos.
