El consejero andaluz de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, ha negado este miércoles la desaparición de las historias clínicas de los pacientes del Servicio Andaluz de Salud (SAS) en la aplicación ClicSalud+, afirmando que se trató de una incidencia técnica que durante unas horas no permitía el acceso a las mismas. También ha expresado su preocupación por la «alarma» que ha causado la asociación Amama, que llevó un escrito a la Fiscalía Superior de Andalucía pidiendo que se investigue la «presunta destrucción» de pruebas diagnósticas, lo cual ha calificado de «falsedad».
Incidencia técnica en ClicSalud+
En la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno, Sanz recordó que una «incidencia técnica», provocada por un «importante incremento en el acceso de usuarios» a la aplicación ClicSalud+, generó dificultades temporales para consultar imágenes e informes médicos. El SAS restableció a la 01:36 horas de este miércoles, 22 de octubre, todas las secciones de la aplicación, permitiendo que los informes, imágenes y servicios digitales volviesen a estar disponibles para todos los usuarios.
Defensa del sistema y aclaraciones a las acusaciones
El consejero, que se dirigió a Amama «desde el cariño», subrayó que no se debe confundir una «caída informática» —que incluso grandes empresas como Amazon sufrieron días antes— con una «desaparición de pruebas». En este sentido, cuestionó: «¿Dónde está la desaparición de las pruebas si ya está reactivado el sistema y hay acceso a todas las pruebas?», instando a quienes denunciaron a verificar la información disponible ahora que el sistema está operativo nuevamente.
Sanz aseguró que, en ningún caso, se ha eliminado ninguna prueba ni ninguna historia clínica por parte del SAS, criticando la denuncia que causó «una alarma social bestial». «No ha desaparecido nada», subrayó, expresando su preocupación por las «injurias y calumnias» que se han lanzado y la imputación de delitos a funcionarios públicos. Según él, la respuesta del Gobierno debe ser «contundente».
Registro y protección de la información clínica
El consejero explicó que la información clínica en Diraya «no se puede eliminar», salvo en procesos controlados de depuración histórica o bajo mandato legal, y está respaldada por copias de seguridad auditadas regularmente. Según la Agencia Española de Protección de Datos, el sistema Diraya conserva registros de acceso durante al menos 2,5 años, incluyendo la identificación del usuario, fecha, hora y motivo de la cesión.
Sanz añadió que las historias clínicas deben conservarse de forma permanente, salvo partes no esenciales que deben ser eliminadas en un plazo legal de entre 5 y 15 años. Reiteró su preocupación por las afirmaciones de «desaparición» de informes clínicos sin la presentación de pruebas concretas.
El consejero advirtió que no se puede jugar con el sistema ni dañar su credibilidad, pues esto podría generar desconfianza en las mujeres a la hora de acceder a procesos críticos como el cribado de cáncer de mama. Insistió en la gravedad de poner en riesgo la credibilidad del sistema, especialmente cuando ahora se confirmaba que todos los registros estaban nuevamente accesibles.
Conclusión sobre la situación actual
«Aunque se caiga el sistema, no puede desaparecer nada», recalcó Sanz, preguntándose cómo es posible presentar una denuncia sin pruebas y con eco incluso en las declaraciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Congreso. Reiteró que la Junta ha sufrido caídas del sistema en numerosas ocasiones en contextos distintos, como en la gestión de ayudas y recordando incidentes similares en empresas como Amazon.
Antonio Sanz reafirmó que ni se ha manipulado ni se ha destruido ninguna prueba. «Dar la cara siempre tiene sus consecuencias, pero si es por la seguridad de los andaluces, yo siempre lo haré», manifestó, argumentando que las denuncias sin pruebas generan una alarma social que puede dañar a programas que salvan vidas. También lamento que Amama se negara a participar en una reunión con responsables que buscan soluciones, insistiendo en que tal actitud no es apropiada si se quiere trabajar para salvar vidas y ayudar a las mujeres durante estos procesos.
