
BILBAO, 21 de marzo. (EUROPA PRESS) – Cientos de personas han secundado este sábado una manifestación convocada por la Asamblea Antirracista 21M de Bilbao, en conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. Durante la marcha, se denunciaron el «auge del fascismo» y la «desmemoria colectiva que niega la responsabilidad vasca en el proyecto civilizatorio colonial», advirtiendo sobre la «impunidad» de actos y discursos de grupos neonazis y supremacistas.
La manifestación dio inicio pasadas las 12:00 horas en la plaza Corazón de María, cruzando la calle San Francisco, hasta llegar a Zabalburu, donde se congregaron frente al Ayuntamiento de Bilbao para la lectura de un manifiesto.
Voces de la Asamblea Antirracista
Carol Peñuela y Jazmín Algarín, portavoces de la asamblea, expresaron su firme creencia en que es necesario continuar denunciando el auge del fascismo a nivel global. “Es un llamado puntual; el fascismo se sostiene de otros sistemas de opresión como el racismo y el colonialismo”, señalaron.
Además, enfatizaron que son sus «cuerpos y vidas» las que «enfrentan esos sistemas de opresión» diariamente. Ellas afirmaron que se manifiestan a favor de un acceso justo a la vivienda y que, en sus barrios, están surgiendo grupos supremacistas que enfatizan el antigitanismo, antiinmigración e islamofobia.
Demandas al Gobierno Vasco
La asamblea también hizo un llamado al Gobierno vasco para que ofrezca «garantías reales» en el proceso de regularización extraordinaria. Esto permitiría a las organizaciones colaboradoras de extranjería “presentar los expedientes sin trabas ni demoras administrativas” en Euskadi. Celebraron la regularización como una victoria de su lucha.
Clamor en las calles
Los manifestantes marcharon al compás de tambores y batukada, entonando cánticos como «Resistencia antifascista» y «No, no, no, no tenemos miedo. Sí, sí, sí, sí tenemos rabia».
La pancarta que encabezaba la manifestación anunciaba: “Ante el auge racista, resistencia antirracista. ¡Fuego al orden colonial!” Algunos asistentes portaban carteles que proclamaban que «el racismo no es una opinión, es violencia», así como «el padrón no se vende». También se exhibieron carteles en varios idiomas, principalmente árabe y bereber.
