Bernardo Atxaga ha presentado su nuevo libro ‘Enarak’ en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Este trabajo, escrito en euskera, cuenta la historia de Urtain, quien es descrito como «el último» pintor profesional. Las golondrinas, que dan título a la novela, también son parte fundamental de la narrativa, volando a diez metros por segundo sin parar, con los montes de Arroagoia como telón de fondo.
Cuatro narradores en la obra
Durante la presentación, Atxaga explicó que la novela está «cosida» por cuatro narradores que aportan «cuatro voces diferentes». Sin embargo, la «voz cantante» pertenece a uno de ellos, quien está en crisis y es considerado un poco marginado. Comparativamente, otro narrador se caracteriza por ser «muy provocativo» y tener un lenguaje muy sucio.
Atxaga, quien ha estado vinculado al mundo de los levantadores de piedra desde su niñez, expresó que Urtain ha sido una persona de referencia en su vida, añadiendo que su historia es «casi como un ejemplo, una fábula, una parábola» que detalla cómo su vida comenzó y cómo terminó.
Relaciones complejas entre narradores
En el contexto de la historia, menciona que entre los narradores hay tanto «el hombre que odiaba a Urtain» como «el hombre que lo amaba», siendo este último el pintor que lo conoció y que desea estar cerca de él. Atxaga indicó que los cuatro narradores «han intentado por todos los medios que Urtain se suicide».
En el tramo final de la novela, el autor menciona a aproximadamente 35 pintores de renombre en Euskadi, con quienes ha tenido algún tipo de relación o conoce sobre sus obras, buscando «mostrarles la amistad recordando sus cuadros». Al respecto, se mostró «bastante contento» con las últimas diez páginas de su obra.
Similitudes entre novela y teatro
Atxaga elaboró sobre la similitud entre la estructura de una novela y el teatro, mencionando que, a menudo, se considera un estigma cuando el teatro se asemeja a una novela. Sin embargo, enfatizó que «la forma de dialogar en las novelas responde 100% a la forma teatral».
El escritor añadió que en ciertos círculos literarios, los autores han sentido vergüenza al intentar ocultar esta similitud. Argumentó que la dificultad radica en que, mientras que los actores tienen fisicidad y presencia escénica, los escritores deben crear ese mismo movimiento a partir del texto.
Aún así, reconoció que su ideal es que un libro funcione como una representación teatral, a pesar de las limitaciones inherentes del medio escrito. «Un actor es muy superior en ese sentido para expresar un mensaje, a menos que la imaginación del lector construya el personaje a partir de su propia vida», añadió.
Trayectoria literaria de Bernardo Atxaga
Bernardo Atxaga, nacido en Asteasu en 1951, es un renombrado autor de novelas, poesía, cuentos, teatro y ensayos. Su bibliografía incluye obras aclamadas como Etiopía (1978), Bi anai (1985), Obabakoak (1988), Gizona bere bakardadean (1993), entre otras. A lo largo de su carrera, ha sido traducido a 35 idiomas y varias de sus obras han sido adaptadas al cine.
Atxaga se formó en Ciencias Económicas en la Universidad de Bilbao y debutó en la literatura en euskera en 1972. Desde 1980 se dedica profesionalmente a la escritura, y su novela más conocida, Obabakoak (1989), le valió el Premio Nacional de Narrativa y el Premio Euskadi.
En 2006, fue nombrado miembro de Euskaltzaindia, la Academia de la Lengua Vasca, y en 2010 de Jakiunde, la Academia de las Ciencias, de las Artes y de las Letras. En 2019, recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas por su «contribución fundamental a la modernización y a la proyección internacional de las lenguas vasca y castellana».
