MADRID, 24 de enero (EUROPA PRESS) – La presidenta de la Comunidad de Madrid y del Partido Popular de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha hecho una fuerte crítica al «populismo patético» del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Ella le ha señalado como «responsable directo de la ruptura y la convivencia entre españoles», afirmando que en España «faltan familias, valores, trabajo, compromiso y ganas», y que «la división, la decadencia y el desánimo es lo menos español que hay» en «un país muy alegre y muy bravo».
Ayuso realizó estas declaraciones acompañando al candidato del PP a la Presidencia de Aragón, Jorge Azcón, durante un encuentro con jóvenes. Advertió sobre la necesidad de evitar un «proceso de muy difícil retorno» al que se dirigen «aquellos que odian España, que viven de ella y que la están dejando lastrada».
La presidenta madrileña criticó las «recetas sencillas desde arriba», que buscan males ajenos para proponer «lo que no es cierto», llevando a una España dividida en bandos. Calificó esto como «miserable» y propuso preguntar a los vecinos que han huido del comunismo y del socialismo, llegando a España desde Europa del Este, América Latina, como venezolanos o colombianos.
«El muro» de Sánchez para «ocultar las golfadas»
Díaz Ayuso también alertó sobre una creciente división en la ciudadanía entre ricos y pobres, inquilinos y propietarios, hombres y mujeres, jóvenes y mayores, y entre izquierdas y derechas. Esta situación, según ella, evoca un ambiente que los abuelos de los asistentes vivieron y que les preocupa enormemente.
Invitó a los asistentes a preguntar a los mayores qué significa levantar un muro, en referencia a las acciones del presidente del Gobierno, que, según ella, busca justificar sus decisiones cuestionables. Además, destacó que el Gobierno debería tener «un mínimo de rigor y de pudor», y que «tiene que ganar en las urnas el que tenga razón, no el que intente retorcer las leyes».
«Ruptura sin precedentes»
La presidenta de la Comunidad de Madrid expresó su preocupación por una «ruptura sin precedentes» que afecta a los jóvenes, quienes heredarán una situación que no vivieron sus mayores. Recordó que en su época universitaria, los españoles se unían independientemente de su origen, celebrando su identidad colectiva. Sin embargo, hoy se les insta a «ser de un bando o de otro», creando un clima de confrontación muy dañino.
En este contexto, puso de relieve el problema del independentismo catalán, que «está robándole las ganas, la verdad y la historia a los españoles» para que unos pocos se instalen en las instituciones y «vivan de España entera». Criticó la narrativa de que existen «españoles de primera y de segunda», refiriéndose a los nacionalistas y el resto de la población.
La «división y desánimo» es «lo menos español que hay»
Díaz Ayuso sostiene que la juventud no merece una herencia de «división, decadencia y desánimo» y recordó que los españoles se caracterizan por su solidaridad. Indicó que la reciente respuesta de los ciudadanos para ayudar a otros evidenció este espíritu. «Hemos sido siempre un país muy alegre, un país muy bravo, que cuando ha tenido dificultades, ha estado ahí, como pocos», enfatizó.
Hizo un llamado a mantener el espíritu español auténtico y a luchar contra aquellos que quieren quitarles esa identidad cultural y la forma de ser «liberal, quijotesca, cervantina».
“Que no se abandone a la gente del campo”
En su discurso, no se olvidó del sector agrícola, donde se cuidan las «esencias y la cultura española». Recalcó la importancia de quienes trabajan la tierra, mencionando que muchas veces no se les toma en cuenta, haciendo alusión a la normativa que afecta a este sector. Pidió «menos sectarismo y más rigor», destacando la necesidad de apoyar a la pequeña y mediana empresa, que son quienes sostienen la economía del país.
«Hay que salir a comerse el mundo»
Finalmente, la presidenta hizo un llamado a la juventud, instándoles a «pelear por todo lo que nos une». Resaltó la importancia de ser una juventud «valiente, esforzada y comprometida», animando a salir a “comerse la vida”, enfrentando los desafíos, pero llevando las riendas de su camino. Se dirigió a los jóvenes para que peleen con dignidad por una España cuya herencia les permita ser parte de «una de las mejores naciones del mundo para vivir», y a no dejarse dominar por aquellos que buscan mantener el poder a costa del sufrimiento ajeno.
