MADRID, 27 de agosto de 2026 – El expresidente del Gobierno, José María Aznar, ha advertido que el futuro de Ceuta es también el futuro de España, lo que le lleva a exigir al Gobierno de la Nación «firmeza», ya que considera que «la debilidad» de un Estado «es y será siempre provocadora». Aznar ha argumentado que, tras la entrada masiva de inmigrantes desde Marruecos, «la soberanía nacional no tiene vacaciones» y que «solo cabe restaurarla».
Aznar se ha trasladado junto a su esposa, la exalcaldesa de Madrid Ana Botella, a Ceuta para mostrar su «apoyo y solidaridad» al pueblo ceutí y a su presidente autonómico, Juan Jesús Vivas, con quien se reunió en el Palacio de la Asamblea. Recibido entre aplausos por algunos de los asistentes, también firmó en el libro de honor y se reunió con otros miembros del Ejecutivo ceutí.
En el acto institucional, el exjefe del Ejecutivo denunció que en Ceuta «se ha violado la integridad territorial de España» y que la primera obligación de un Estado es «recuperar el orden, la seguridad y la normalidad tan notoriamente conculcados desde hace más de un mes».
Aznar también ha respaldado las propuestas del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, sobre su plan para la recuperación de Ceuta, insistiendo en que las personas que asaltan «nuestras fronteras no pueden permanecer en territorio nacional». Aunque no citó directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dejó claro que la soberanía nacional, tras ser «agredida» en la crisis que vivió Ceuta a finales de julio, «no tiene vacaciones».
«Una vez agredida, solo cabe restaurarla. Pero defender la integridad nacional no es inventarse un relato», afirmó, defendiendo que la ocupación de las autoridades debe centrarse en «lo que piensan y sienten los ceutíes», y no en «lo que se diga al otro lado de la frontera», en Marruecos.
Avisa: no va a ser la «primera avalancha»
En este contexto, Aznar también ha advertido que la «avalancha» de inmigrantes que llegaron a la ciudad autónoma desde Marruecos, en referencia a la crisis migratoria del 30 y 31 de julio, ha sido la «mayor», pero no va a ser «la primera». «Debe ser la última que nos sorprenda inermes. Es urgente estabilizar nuestra frontera más expuesta, y hacerlo de forma permanente. Una frontera que es, por cierto, tan nacional como europea», agregó.
El expresidente ha exigido «firmeza» porque «la debilidad es y será siempre provocadora», al mismo tiempo que ha reclamado un giro en la política exterior «que no deje aislada a España a merced de cualquier extorsión, sin aliados con los que contar en las crisis».
«En suma, es necesario un cambio completo en la política y la dirección política del país para que, cuando la nación sea puesta a prueba, todo el mundo tenga muy claro que el Estado responderá», subrayó Aznar, quien también urgió en «despejar todas las incertidumbres que nublan el presente de Ceuta», así como el de Melilla.
A su juicio, «urge acabar», sobre todo, «con las incertidumbres que amenazan» el futuro, porque «es el de todos». «Dicho de otra manera, Ceuta es España y el futuro de Ceuta es el futuro de España», concluyó.
Vivas defiende la «rotundidad» de Aznar con Perejil
Por su parte, el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha elogiado la «rotundidad» con la que José María Aznar actuó durante la crisis del islote de Perejil, destacando su papel como «piedra angular» en la defensa de la «soberanía» e «integridad» de la ciudad autónoma. Vivas ha subrayado que el incidente de Perejil en el año 2002 fue una prueba de hasta qué punto España estaba dispuesta a defender Ceuta y que la respuesta del Ejecutivo de Aznar fue «inequívoca».
«Nuestra integridad y soberanía son innegociables y se defienden con todos los medios y capacidades del Estado. Una obligación, un principio, que debería mantenerse siempre; por el bien de España, por la dignidad de España, por el prestigio internacional de España», defendió.
Asimismo, Vivas ha señalado que «no caben ambigüedades ni medias tintas» con respecto a la defensa de la soberanía e integridad territorial de España. «Hay que saber de qué lado se está. O se está con Ceuta y con España, o se está al servicio de otro tipo de intereses, sean intereses partidistas o electorales, pero no se puede ser equidistante en esto», remarcó.
Finalmente, el presidente autonómico recordó que «no hay nada más importante» para los ceutíes que su «españolidad». «Y cuando se pone en riesgo o se ve amenazada, somos capaces de actuar al unísono, con una sola voz, juntos y unidos, por encima de credos, culturas, orígenes e ideologías», concluyó.
