VALLADOLID, 6 Nov. (EUROPA PRESS) – El Banco de Alimentos de Valladolid llevará a cabo su XI Gran Recogida del 7 al 9 de noviembre con el objetivo de incrementar los fondos recaudados en la pasada edición y atender las necesidades de unas 2.500 familias, que en total componen 8.000 personas, cifra que ha ido en aumento durante el último año.
Así lo ha señalado el presidente del Banco de Alimentos, Jesús Mediavilla, quien ha presentado esta recogida acompañado del presidente de la Asociación de Supermercados de Castilla y León (Asucyl) y delegado de Gadis, José Daniel Posadas, y Arancha Pastor, representante de Alimerka.
Mediavilla ha destacado que esta recogida es la más importante del año y ha señalado como objetivo superar los 247.000 euros recaudados en 2024; de esta cantidad, espera obtener 177.000 euros en las cajas de los supermercados participantes y 70.000 euros a través de donaciones online. En total, se espera alcanzar 180.000 euros y 100.000 euros por estas dos vías, respectivamente.
El presidente de la entidad recordó que desde la pandemia se recaudan fondos en lugar de alimentos de forma física, ya que esta metodología garantiza una mejor distribución de los 29 alimentos básicos recomendados por más de un centenar de entidades, permitiendo adquirir aquellos necesarios en formatos estandarizados y con fechas de consumo adecuadas, evitando así el desperdicio alimentario.
Jesús Mediavilla enfatizó que esta es la mejor forma de trabajar, ya que anteriormente, al recoger alimentos, llegaban 200.000 kilos a la vez con diferentes formatos y fechas de consumo. Esto generaba complicaciones a la hora de asegurar que lo que se entregaba a las familias era lo necesario para su subsistencia.
Gracias a las donaciones de particulares y entidades —que el Banco de Alimentos recuerda que pueden desgravar en su declaración de la renta—, es posible adquirir alimentos básicos en falta, como leche o cereales, con una inversión de 30.000 euros mensuales.
El Concepto de la «Hucha»
El presidente del Banco de Alimentos garantizó que todos los fondos llegan íntegramente a la entidad. José Daniel Posadas también insistió en este aspecto, utilizando la metáfora de llenar una «hucha» de un niño, que se entrega «sin romper el cerdito».
Posadas destacó la evolución del Banco y alabó su trabajo, enfatizando la importancia de aplicar no solo «voluntarismo y buena fe», sino también «racionalidad» en la gestión de alimentos y su distribución.
Respecto a la gestión, Jesús Mediavilla explicó que los pedidos de alimentos se hacen en función de determinados coeficientes y, en caso de surgimiento de una necesidad urgente, se pueden realizar pedidos extraordinarios. «Cada mes hacemos una actualización de los beneficiarios», detalló Mediavilla, quien añadió que todos los beneficiarios deben cumplir ciertos requisitos establecidos por un área social que se encarga de acercarse a cada uno de ellos.
Mediavilla también llamó a la participación de voluntarios, recordando que cuando están presentes en los supermercados se recoge «diez veces más» que cuando no están. Arancha Pastor, de Alimerka, corroboró este punto, indicando que la presencia de voluntarios otorga mayor confianza a los clientes.
En cuanto al perfil de los beneficiarios, Mediavilla indicó que es heterogéneo, pero se reconoce la pobreza crónica, con «familias que ya nacen con hijos siendo pobres» y muchas en situación de pobreza extrema. Esto crea una situación delicada, complicada para salir adelante, sobre todo con la reinserción laboral, que se ha vuelto difícil en la actualidad.
Asimismo, hay familias que forman parte de lo que se denomina «pobres vergonzantes», familias que han vivido bien y que de repente se encuentran sin ingresos. Estas personas, que a menudo tienen que seguir pagando hipotecas y cuentos con hijos y compromisos financieros, sienten «vergüenza» de pedir ayuda. Por esta razón, el banco trabaja junto a otras entidades para tratar de ayudar a estas familias sin estigmatizarlas.
Desafíos por la Eliminación del Fondo Europeo
Por otra parte, Jesús Mediavilla señaló que desde hace dos años el Banco de Alimentos no cuenta con el Fondo Europeo de Atención a Desfavorecidos, que proporcionaba alimentos. Esta decisión se derivó del cambio del Gobierno, que optó por conceder esta ayuda a Cruz Roja a través de «tarjetas monedero» para familias con niños pequeños, quienes deben cumplir requisitos específicos.
Mediavilla expuso que ha dialogado con las administraciones sobre esta problemática, considerando «muy difícil» que una familia necesitada, que carece de recursos, pueda acceder a los requisitos solicitados por el Ministerio. Explicó que no todas las cadenas de alimentación han aceptado el uso de estas tarjetas y que muchas de las aceptadas no se encuentran en áreas rurales, lo que ha llevado a una «problemática importante».
Como resultado, familias que anteriormente recibían estas tarjetas no pueden ser atendidas en el Banco de Alimentos, que ahora ha comenzado a recibir derivaciones de familias que no han cumplido los requisitos requeridos por Cruz Roja. Este es uno de los motivos por los que el número de beneficiarios ha disminuido de 12.000 a 8.000, y se ha observado, además, un descenso significativo en las donaciones, algo que ha sido atribuido a que otras entidades también emplean ese método de donación en caja para recaudar fondos. «Estamos en un mundo de necesidad y hay necesidades por muchos sitios», concluyó Mediavilla.
