El Ayuntamiento de Barcelona ha dado a conocer una ambiciosa medida destinada a promover la transición hacia vehículos más sostenibles. A partir del próximo 1 de marzo, se pondrán a disposición de los vecinos y empresas ayudas de 600 euros para la renovación de ciclomotores de combustión por modelos eléctricos. Este programa, que tiene como objetivo movilizar un total de 15 millones de euros, se extenderá hasta 2030.
Apoyo a la movilidad sostenible
La iniciativa fue presentada por el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, en un acto celebrado este lunes en el recinto Ca l’Alier. Durante su discurso, Collboni destacó que esta medida busca «no dejar a nadie atrás» en la transición hacia el vehículo eléctrico, enfocándose en ayudar especialmente a los jóvenes y a las personas con menos recursos.
El programa representa una «medida 360», que busca combinar los objetivos ambientales del consistorio con la tradición de Barcelona como «ciudad motera». Al respecto, el gobierno municipal ha trabajado conjuntamente con asociaciones de usuarios y con el propio sector del ciclomotor para definir esta medida.
Impulso a la infraestructura de carga
Aparte de las ayudas económicas, la propuesta también incluye la asignación de 3 millones de euros destinados a impulsar la instalación de puntos de recarga e intercambio de baterías para ciclomotores eléctricos. Se ofrecerán ayudas de hasta 45.000 euros por centro, cubriendo hasta el 60% del coste de instalación.
Cero emisiones para 2030
El Ayuntamiento calcula que el programa de ayudas impactará en aproximadamente 20.000 ciclomotores de combustión. Actualmente, la ciudad cuenta con unas 32.000 unidades en circulación, de las cuales 8.000 ya son eléctricas y 24.000 son de combustión. Se estima que de estas, solo 18.000 están activamente en circulación.
El objetivo final es retirar prácticamente todas las motos de 49 cc de gasolina al finalizar el periodo de concesión de ayudas, previsto para dentro de cuatro años. De esta forma, se busca alcanzar un parque de ciclomotores totalmente cero emisiones, lo que equivaldría a reducir la emisión de unas 3.000 toneladas de CO2 a la atmósfera, lo que representa el impacto ambiental de 1.000 coches.
