Toledo, 18 Nov. (Europa Press) – El consejero de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital del Gobierno de Castilla-La Mancha, Juan Alfonso Ruiz Molina, ha comparecido en rueda de prensa para dar cuenta de la reunión mantenida este lunes en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde la postura trasladada en nombre de la Comunidad Autónoma fue la de rechazar un cupo catalán. Además, ante las dudas de que el nuevo modelo pueda consolidarse en el corto plazo, ha vuelto a pedir que se apruebe «un fondo transitorio de financiación» para las regiones «infrafinanciadas», como Andalucía, Comunidad Valenciana y Región de Murcia.
Tal y como ha apuntado, hay una contradicción en la premisa que planteó la vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero, quien propuso un nuevo modelo de financiación autonómica para todas las comunidades autónomas de régimen común, incluida Cataluña; pero, de otro lado, comentó el concepto de «singularidad».
Ruiz Molina opina que si ERC «está satisfecha» con las negociaciones con el Estado en esta materia, «no podría ser compatible» con que Castilla-La Mancha también lo esté. «Le pedí toda la documentación o los papeles que se estaban intercambiando entre el Gobierno de la Nación y la Generalitat y me dijo que no había papeles. Yo, ante eso, puse cara de incrédulo, porque no me lo he creído», ha señalado.
Postura clara ante la financiación
Montero expuso ante las comunidades autónomas que «se respetaría el modelo de multilateralidad», pero que se respetaría «la bilateralidad, haciendo referencia a Cataluña», a lo que Ruiz Molina ha respondido que «no se puede soplar y sorber al mismo tiempo». Rechazó también en la mesa de negociación el concepto de solidaridad entre regiones, ya que se debe hablar de «riqueza nacional y su distribución con criterios que permitan en todas las regiones prestar los servicios de su competencia».
El futuro modelo de financiación que dibujó María Jesús Montero tiene una música que «suena bien», aunque Ruiz Molina se mantiene escéptico respecto a su viabilidad. La postura del Gobierno de Castilla-La Mancha, según ha declarado, será «no admitir en ningún caso que se respete el principio de ordinalidad», algo que considera «incompatible con los socialistas».
«Algo no funciona»
Sobre la aprobación de los objetivos de estabilidad presupuestaria, Castilla-La Mancha trasladó en la mesa de la reunión que «algo no funciona bien» cuando la información se recibe cuando los presupuestos regionales ya se están tramitando en la sede parlamentaria. «Las comunidades autónomas no podemos hacer efectivo ese principio de autonomía financiera en la medida en que no disponemos de toda la información necesaria para elaborar los presupuestos», ha lamentado Ruiz Molina.
Este retraso implica que la confección de los presupuestos de la Comunidad Autónoma no se haya podido realizar de una manera más precisa. En cuanto a la posibilidad de endeudamiento y la senda de déficit, Castilla-La Mancha votó a favor, aunque no necesitará incurrir en deuda, ya que su objetivo es «equilibrio presupuestario».
A pesar del «desconocimiento» de los objetivos de estabilidad y del incremento retributivo que deberá aplicarse a los empleados públicos, el consejero mostró su inquietud al respecto. «Comprenderán ustedes que yo no me lo creí, porque es como si me preguntan cuál es el margen de maniobra que tenemos en gasto de personas para el próximo año y digo que no depende de mi departamento», criticó.
Una mirada optimista
Pese a todas las críticas, Ruiz Molina ve «algo positivo», ya que el Gobierno de la nación «quiere liderar un nuevo modelo de financiación autonómica». Aunque María Jesús Montero colocó en febrero la fecha del calendario para presentar el nuevo sistema, «no dio detalles», aunque sí apuntó «algunos de los principios».
