SANTA CRUZ DE TENERIFE, 19 Abr. (EUROPA PRESS) – Fenómenos como la calima o la erupción del volcán ‘Tajogaite’ en La Palma pueden incrementar las concentraciones de metales pesados en el medio marino. Esta es la conclusión a la que ha llegado el Grupo Interuniversitario de Toxicología Ambiental y Seguridad de los Alimentos y Medicamentos tras años de estudio en Canarias.
Los datos preliminares del estudio indican que las concentraciones de metales aumentaron en La Palma tras la última actividad eruptiva. Sin embargo, esta situación no implica necesariamente un efecto perjudicial para el entorno, ya que los metales detectados, como el hierro, cobre y zinc, e incluso otros como el calcio, manganeso y magnesio, son considerados «esenciales» para la biodiversidad marina.
Enrique Lozano, profesor ayudante doctor del departamento de Biología Animal, Edafología y Geología de la Universidad de La Laguna (ULL), explica que su grupo de trabajo realiza dos campañas al año para muestrear agua tanto al este como al oeste de la ‘Isla Bonita’, con el objetivo de contrastar y localizar las zonas afectadas por estos incrementos.
El estudio también ha analizado la situación que rodea al delta lávico del ‘Tajogaite’, una formación geológica creada cuando la lava de la erupción volcánica llegó al mar. Para ello, el equipo ha recopilado los permisos necesarios para muestrear el agua en la zona y su entorno, cumpliendo con medidas de seguridad.
«Hemos observado que las concentraciones sí aumentan, pero a niveles que no son perjudiciales para la salud. En algunos casos, pueden ser beneficiosas, aunque esto depende de los metales que se estudien”, advierte Lozano. Agrega que también se ha notado un ligero aumento en los niveles de plomo y cadmio, metales considerados tóxicos, aunque este incremento sigue dentro de un límite que no es perjudicial.
LA CALIMA Y OTROS FACTORES
En cuanto a otros factores que puedan influir en las concentraciones de metales en el mar, Lozano destaca que la presión antrópica sobre el territorio es uno de ellos. Las localidades costeras más turísticas de Canarias, por ejemplo, tienden a presentar una mayor concentración de metales debido a la actividad humana. Además, los emisarios de aguas residuales también provocan alteraciones en la presencia de elementos metálicos.
Asimismo, fenómenos como la calima que afecta al archipiélago en estos días también pueden provocar un aumento en las concentraciones de metales como el hierro, cobre y zinc. “Por el momento, no hemos encontrado evidencia que indique que esto sea perjudicial para el ser humano. Son elementos tan importantes que realmente no podemos afirmar que estén contaminando, ya que en algunos casos podrían estar incluso enriqueciendo el medio», concluye Lozano.
