VALÈNCIA, 22 Ago. (EUROPA PRESS) – Más de 200 voluntarios participan a partir de este viernes en el ‘Campamento Tortuga’, una iniciativa dedicada a la vigilancia continua de dos nidos de tortuga marina en la playa de La Punta del Saler, en Valencia. Estos nidos fueron trasladados allí después de haber sido encontrados en otras playas de la provincia. Hasta el día de la eclosión de los 243 huevos, voluntarios y expertos velarán por su cuidado y protección durante las 24 horas del día, asegurando su trasladado al mar para garantizar su supervivencia.
Carla Eymar, vicepresidenta de la ONG Xalop Mar, explicó que el plan de vigilancia se organiza en turnos. «Por la mañana nos encargamos de la vigilancia los técnicos de la ONG y, por la tarde y noche, cuando hay más riesgo de eclosión, entran los turnos de voluntariado», aclaró.
Los dos nidos actuales, ubicados en la playa de La Punta del Saler, fueron trasladados por expertos después de ser localizados uno en la playa de El Puig y otro en Piles, playas que no eran adecuadas para su incubación. En total, hay 243 huevos en los nidos: 116 en uno y 127 en el otro, con un éxito de eclosión esperado entre un 65 y un 90 por ciento. Eymar agregó que «es una buena playa, se incuban a unas buenas temperaturas y no tenemos miedo de que se inunden, ya que están a salvo de las mareas».
Los expertos han identificado a la madre de ambos nidos como el mismo ejemplar, gracias a que se le colocó un transmisor satelital en Cataluña dentro del proyecto Ingenni-Careta.
Cambio Climático
Jesús Tomás, miembro de la unidad de Zoología Marina del Instituto Cavanilles de la Universitat de València, detalló que «debido al cambio climático, desde hace unos años tenemos anidación de tortugas marinas en nuestras playas y tendremos que convivir con nidos en las playas, que están llenas de turistas y donde hay limpieza de playas con maquinaria».
«Desde el primer momento, todas las instituciones que trabajan con tortugas marinas, coordinadas por la Universitat de València y la Conselleria, hemos adoptado un protocolo. Los nidos se traen a esta playa desde 2006, ya que es una playa de protección integral donde los huevos se desarrollan perfectamente», continuó Tomás.
El proceso de incubación dura al menos 45 días y depende de la temperatura. Este período puede extenderse hasta los 70 días en condiciones muy frías; sin embargo, lo normal son entre 50 y 55 días.
Desde la eclosión hasta que las tortugas llegan al mar, pueden pasar «horas» debido a los estudios necesarios para asegurar su supervivencia, ya que son una especie vulnerable y los nidos son escasos. «Se revisan pesos, medidas y se verifica que todas estén activas y en buen estado», mencionó Eymar.
Los voluntarios y técnicos acompañan a las tortugas hasta la orilla, ya que su estado neonatal las convierte en un «manjar» para otros animales del Mediterráneo valenciano. «Nacen muy activas y, apenas llegan al mar, intentan refugiarse para esperar crecer y fortalecer su caparazón», añadió Eymar.
Más Hembras que Machos
Para este verano, los expertos prevén que nazca un mayor número de tortugas hembras que de machos. Eymar señaló que la temperatura es el factor determinante para el sexo de las tortugas; cuando supera los 29 grados centígrados, «es cuando comienzan a salir más hembras que machos».
A pesar de las altas temperaturas recientes, Eymar mantiene la esperanza de lograr un equilibrio entre los sexos, habiendo logrado, en la playa de Punta del Saler, «un equilibrio perfecto de temperaturas».
Dada la creciente presencia de esta especie en las playas de la Comunitat Valenciana, los técnicos y expertos han hecho un llamado a la necesidad de «aprender a convivir y trabajar en conjunto para permitir la nidificación de tortugas con el turismo».
Las principales amenazas para los nidos son los residuos que impiden el acceso al mar, así como la limpieza de las playas con maquinaria, la presencia de sombrillas y la contaminación lumínica. «Es esencial colaborar con los ayuntamientos en estos aspectos para compatibilizar la iluminación, el turismo y la limpieza con la nidificación de tortugas marinas», enfatizó Tomás.
«Esta es una especie vulnerable que necesita nuestra protección. Debemos aprender a convivir con ella, pues es autóctona de nuestras aguas y tenemos el deber de asegurar su reproducción y recuperación en nuestras playas», concluyó Eymar.
