Los sindicatos negociadores del IV Convenio Regional de Residencias y Centros de Día, CCOO, CSIF, UGT y USO, han reclamado un convenio «justo» para el sector después de cinco años de «bloqueo patronal». Como medida de presión, se concentrarán este viernes a las 12:00 horas en la Dirección General de Servicios Sociales, ubicada en la calle Villamediana.
Los representantes sindicales han enfatizado la necesidad de alcanzar un acuerdo que «dignifique las condiciones laborales de las plantillas, que asegure retribuciones económicas acordes al duro trabajo que se realiza y que haga atractivo el sector, evitando que la gente abandone sus puestos a los pocos días de empezar a trabajar».
La comparecencia de prensa fue liderada por Carmen Martínez, secretaria de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO; Ángel Laspeñas, responsable de Acción Sindical de CSIF; Jesús Fernández, responsable de la Federación de Servicios de USO; y Dary Saiz, secretaria del sector de Servicios de Atención Social de UGT.
Martínez explicó que los sindicatos, tras varias reuniones frustradas con la patronal, denunciaron la falta de voluntad de esta última para mejorar de manera significativa y urgente las condiciones laborales del sector. «En unidad de acción, las organizaciones han decidido dar un paso adelante y movilizarse», afirmó Martínez, quien destacó que la patronal se ha comprometido a presentar una propuesta con avances reales el 10 de septiembre. «De no ser así, intensificaremos las movilizaciones y adoptaremos nuevas medidas de presión».
Además, subrayó que los sindicatos «no se detendrán hasta lograr mejoras efectivas que dignifiquen el sector y lo hagan más atractivo». En este sentido, consideran imprescindible que se respete la conciliación promovida por el Gobierno estatal, incluyendo permisos retribuidos para llevar a hijos a consultas médicas y para atender a familiares dependientes. También demandan el cumplimiento de las negociaciones relativas a la adaptación de la jornada laboral, así como el respeto a los días de libre disposición y descansos, evitando que el personal se vea obligado a doblar turnos.
«FALTA DE PROFESIONALES»
Por su parte, Laspeñas señaló que el sector sociosanitario resulta poco atractivo para las trabajadoras debido a su baja remuneración, la alta exigencia física y emocional, así como a las largas jornadas laborales que dificultan la conciliación. «Esta situación ha generado una falta alarmante de profesionales, lo que provoca una sobrecarga de trabajo en las plantillas y, en consecuencia, dificultades graves para asegurar una atención adecuada y de calidad a las personas usuarias», indicó.
Laspeñas subrayó la importancia de cubrir las bajas laborales de manera efectiva, reforzar las plantillas y lanzar programas de formación incentivada para atraer a nuevos profesionales y mejorar la preparación del personal existente. «Solo así podremos ofrecer a nuestras personas mayores la atención digna y de calidad que merecen», agregó.
REDUCCIÓN DE JORNADA
Asimismo, Jesús Fernández, de la federación de Servicios de USO, ha reclamado una reducción de la jornada anual para equiparar al sector a las 37 horas semanales, con el compromiso de avanzar gradualmente hacia las 35 horas. «No tiene sentido mantener jornadas tan extensas en un calendario laboral de lunes a domingo, donde apenas se descansa un único domingo al mes, mientras se pretende que el sector sea atractivo y protegido», criticó.
Con respecto a la jubilación, Fernández defendió que la edad ordinaria no debería superar los 65 años y aboga por medidas complementarias, dado que el personal sociosanitario enfrenta altos índices de morbilidad. A esto se añaden problemas osteomusculares, exposición a infecciones y trastornos psicosociales como estrés y burnout, derivados de la alta exigencia del trabajo. Por ello, se solicita la implementación de coeficientes reductores, la aceptación de jubilaciones parciales y la exención del turno nocturno a partir de los 55 años.
SUBIDA SALARIAL DEL 25 POR CIENTO
Por último, Dary Saiz, secretaria del sector de Servicios de Atención Social de UGT, explicó que el salario base de un gerocultor, que representa más del 60% de las plantillas, es solo de 17 euros/mes por encima del Salario Mínimo Interprofesional. Algunas categorías profesionales, como lavandería, recepción y limpieza, ni siquiera alcanzan el SMI, lo que genera que trabajen sin remuneración por sus pluses durante domingos y festivos, además de no ser recompensados por su antigüedad.
Saiz destacó que el salario base mensual de una persona gerocultora en Vizcaya, según su convenio colectivo, es de 1.800 euros, mientras que en La Rioja es de 1.202,42 euros, lo que implica una diferencia de 600 euros por el mismo trabajo. Esto pone de manifiesto que los salarios en La Rioja están muy por debajo de lo que marca el mercado. En consecuencia, ha enfatizado que es necesaria una subida inminente de al menos un 25% en los próximos tres años para equiparar los salarios al mercado laboral.
Asimismo, Saiz aseguró que «es esencial mejorar las ratios de personal por persona usuaria, equiparándolas al decreto estatal, y vincularlas a las presencias, no a los contratos». Por último, los sindicatos del convenio rechazan rotundamente la «amnistía» del Gobierno de La Rioja a las empresas de residencias que no cumplan con estas ratios.
