El exsecretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, ha presentado un informe al Tribunal Supremo (TS) que sostiene que los audios intervenidos por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil al exasesor ministerial Koldo García, que motivaron su imputación por la presunta trama de amaños de obra pública, están «manipulados». A esta conclusión llega el informe pericial al que ha tenido acceso la defensa de Cerdán y que ha sido presentado al instructor del ‘caso Koldo’ en el Supremo, Leopoldo Puente, con el objetivo de cuestionar el análisis realizado por el magistrado que avalaba los audios que incriminan al exdirigente socialista.
MADRID, 26 (EUROPA PRESS)
Según los peritos que han firmado el informe, existen «incoherencias técnicas, temporales, estructurales y metodológicas» tras analizar los audios de Koldo y otras periciales incluidas en el sumario de la causa. Indican que «los audios presentan anomalías objetivas e incompatibles con un ciclo de vida digital nativo», menciona divergencias en la frecuencia de muestreo y el bitrate entre archivos que supuestamente fueron generados con la misma aplicación y dispositivo. También destacan desfases significativos entre el tiempo real de grabación y el tiempo de codificación, así como coincidencias masivas en fechas de modificación que podrían explicarse por exportación, reensamblaje o manipulación técnica.
Los peritos incluyen ciertas «irregularidades» que, añaden, «no pueden considerarse accidentales ni atribuibles al funcionamiento ordinario del sistema operativo iOS», propio de los iPhones. Un punto crítico en su análisis es «la presencia de firmas de versiones de iOS cronológicamente imposibles para las fechas que figuran en los nombres y metadatos de los archivos». Según ellos, «la identificación de rastros simultáneos de iOS 12.2 e iOS 13.1.2 en audios atribuidos a abril de 2019 constituye una imposibilidad técnica categórica», dado que «ningún dispositivo puede incorporar huellas de un sistema operativo que no existía en la fecha declarada de creación».
De acuerdo con sus conclusiones, «esta circunstancia implica, de manera irrefutable, que los archivos fueron procesados, reconstruidos, transferidos o manipulados en un momento posterior, quedando descartada su supuesta originalidad». Los peritos también destacan una «deficiencia crítica en las pericias oficiales» y una «ruptura insubsanable en la cadena de custodia lógica». Insisten en que «no es posible afirmar con certeza que los archivos examinados correspondan a las primeras copias forenses obtenidas por las unidades actuantes».
En cuanto a la calidad técnica de los audios, indican que «no reúnen los requisitos mínimos exigidos para una identificación biométrica de locutor», ya que muestran «niveles bajos de relación señal-ruido, pérdidas de frecuencia y solapamientos acústicos que comprometen la fiabilidad del análisis vocal». Las comparaciones efectuadas mediante tecnología especializada demuestran que no existe coincidencia suficiente entre los fragmentos atribuidos a un mismo hablante.
Así, los peritos afirman que «no puede sostenerse científicamente que las voces analizadas correspondan a una misma persona, ni que puedan atribuirse con fiabilidad a individuo concreto alguno». Además, no descartan la hipótesis de orígenes alternativos, como la «captación remota mediante ‘spyware'», por lo que declaran que «cualquier afirmación de autenticidad original carece de sustento técnico verificable».
LA GUARDIA CIVIL NO VE INDICIOS DE MANIPULACIÓN
Para la defensa de Cerdán, este informe pericial rebate el análisis encargado a la Guardia Civil, que concluyó que «no se han identificado trazas que evidencien alteraciones, manipulaciones o comportamientos anómalos» en las grabaciones que también incriminan al propio Koldo y al exministro de Transportes, José Luis Ábalos, en la presunta trama de cobro de comisiones por obra pública.
El magistrado instructor solicitó un informe para determinar si las conversaciones incautadas al exasesor de Ábalos «fueron grabadas directamente en los referidos terminales o si pudieran proceder de otros archivos de audio después grabados en aquellos». Los peritos especialistas del Departamento de Ingeniería Digital del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil concluyeron, tras examinar los audios, que estos no presentan indicios de edición y que las grabaciones se corresponden con el tipo de grabadora y modelo del dispositivo analizado.
No obstante, señalaron que «aunque la relación de los archivos de audio encontrados en el indicio digital mantiene los metadatos de fecha de creación y modificación, la ausencia de registros y archivos de configuración complementarios que pudiera gestionar el dispositivo limita la fiabilidad para establecer con precisión el momento exacto en que fueron grabados».
También especificaron que, dado que el propio dispositivo de grabación «no guarda archivos de configuración donde se refleje una configuración horaria definida por el usuario», se dificulta «precisar con exactitud las fechas reales de grabación». Además, la Guardia Civil entregó otro informe sobre la acústica de los mismos audios, estableciendo que «es más probable observar los resultados del conjunto de los análisis de autenticidad efectuados sobre los archivos dubitados si la hipótesis de autenticidad es la que se considera verdadera».
Los peritos también registraron algunas irregularidades, observando que en ciertos audios «la fecha de etiquetado distaba seis meses de la de grabación». Por otro lado, indicaron que algunos archivos no tienen «metadatos de fecha/hora interna, lo que limita la trazabilidad temporal directa». También se subrayó la necesidad de realizar estudios posteriores.
Fuentes de la defensa de Cerdán reaccionaron asegurando que estos informes confirman sus sospechas sobre la autenticidad de las grabaciones realizadas por Koldo, ya que, en su opinión, en el 75% de las evidencias, los informes periciales no confirman la veracidad de los audios.
Por su parte, el magistrado instructor indicó que la «hipótesis» de Cerdán, que atribuye esas grabaciones al supuesta «papel de agente encubierto o agente provocador» de Koldo, carece «del más mínimo apoyo indiciario».
