La cabeza de lista de Chunta Aragonesista (CHA) por la provincia de Huesca a las Cortes de Aragón, Verónica Villagrasa, ha enfatizado la «complacencia» de los dirigentes del Partido Popular en el tratamiento del «drama de la despoblación». Según su visión, esta problemática afecta de manera desproporcionada a las comarcas altoaragonesas, las cuales crecen en población a un ritmo inferior a la media estatal.
Villagrasa ha declarado que revertir esta situación es «una prioridad», especialmente para la comarca de Los Monegros, que presenta un crecimiento negativo. Este viernes, la candidata aragonesista hizo alusión a la alarmante disminución de la población monegrina, que ha visto reducido su número en 2.426 habitantes desde el inicio del siglo XXI, pasando de representar un 8,08% de la población oscense al 6,19%.
«No puede ser que se aborde esta situación de manera complaciente», indicó Villagrasa. Planteó que debe abordarse la lucha contra la despoblación de forma transversal, asegurando servicios públicos, vivienda, conectividad digital, transporte y empleo en todo el territorio.
La candidata resaltó la importancia de la agricultura y la ganadería como sectores estratégicos para el medio rural, subrayando, sin embargo, que estos no son suficientes para mantener la población. «Es necesario diversificar y apostar también por otros sectores, como la agroindustria, que juega un papel clave en la generación de empleo, el equilibrio territorial y el desarrollo rural aprovechando nuestros recursos agroganaderos», afirmó.
Villagrasa también hizo hincapié en la necesidad de incrementar la dotación presupuestaria para la promoción e internacionalización de las empresas, así como no olvidar el aumento de los servicios de cercanía y el desarrollo del turismo sostenible.
Finalmente, insistió en que la lucha por el reequilibrio territorial y contra la despoblación es una de las prioridades de su partido, a la vez que pidió una financiación justa para Aragón que tenga en cuenta sus peculiares desafíos demográficos, como la baja densidad de población, las grandes distancias y el envejecimiento de su demografía. Para ello, exigió al Gobierno de España un nuevo modelo de financiación y planteó la necesidad de una Hacienda Foral Aragonesa junto con un Concierto Económico propio, elementos necesarios para gestionar los recursos y enfrentar el desafío de la despoblación.
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