Por Meruyert Zhakiya
Publicado el
• Última actualización a
Preservados en bibliotecas y archivos de todo Kazajistán, los libros y manuscritos raros llevan la memoria escrita del pasado nómada del país. Desgastadas por el tiempo, estas frágiles páginas, hechas de pergamino, cuero y papel, requieren una protección cuidadosa para sobrevivir.
Desde antiguos Coranes escritos a mano hasta registros de archivo de la era soviética, los especialistas trabajan pacientemente para restaurar documentos dañados por la edad, la humedad y el moho. Cada libro pasa por un proceso meticuloso que incluye la desinfección y limpieza, la eliminación de reparaciones anteriores y el refuerzo de páginas debilitadas.
Laboratorios de restauración en Almaty y Astaná
En los laboratorios de restauración de Almaty y Astaná, los conservadores combinan la artesanía tradicional con técnicas modernas, utilizando papel japonés y equipos especializados para reconstruir lo que el tiempo ha erosionado. Restaurar algunas páginas puede llevar un día entero.
Estos esfuerzos no solo se centran en la preservación de textos religiosos o históricos, sino que también aseguran que la herencia escrita de Kazajistán permanezca accesible y protegida para las futuras generaciones. La restauración de estos manuscritos raros y registros históricos no solo es un trabajo técnico, es un compromiso con la cultura y la memoria de un país que aún se aferra a su rica historia. Hoy en día, cada página restaurada representa un paso hacia la continuidad de una narrativa cultural que debe ser salvaguardada y celebrada.
