Compromís per Valencia ha expresado su desaprobación en relación a la Cabalgata de Reyes Magos organizada este año por el gobierno local del PP y Vox, liderado por la ‘popular’ Mª José Català. La formación denuncia que este evento ha perdido la escasa personalidad valenciana que tenía, una situación que, según ellos, se agrava con la censura del valenciano y la exclusión de las bandas de música locales, las cuales han sido reemplazadas por altavoces.
El concejal Pere Fuset ha manifestado que «nadie entiende» estos cambios, los cuales resultan difíciles de explicar incluso para aquellos que todavía podrían confiar en el PP. En un comunicado tras la celebración de la Cabalgata, Fuset hizo hincapié en que, a pesar de que el evento ha costado más de 350.000 euros, «no se ha contratado ni una sola banda de música de Valencia», recurriendo en su lugar a «megafonía enlatada», lo que considera un agravio difícil de justificar. Asegura que durante los mandatos anteriores, las bandas de música coexistían con las collas de ‘dolçaines’ y las cornetas, reflejando así la diversidad musical de la región.
Fuset también ha exigido a Català que explique por qué hasta 2024 participaban nueve bandas en cada cabalgata, con un sistema de rotación consensuado, y ahora, bajo la gestión del PP y Vox, se ha pasado a un modelo en el que se excluyen totalmente. «Se trata de un veto consciente, y no de un olvido», afirma, respaldándose en testimonios de las propias bandas de música afectadas.
El concejal acusa al gobierno de Català de haber impuesto un «silencio» musical también en otras fiestas, denunciando que, al igual que ha sucedido en otras celebraciones, el uso del valenciano ha sido prohibido en la Cabalgata. «Vox pone la ideología y Català posa para la foto», indica. Además, se lamenta de la eliminación de los gigantes y cabezudos, las canciones originales concebidas para la Cabalgata, así como la ausencia de personajes valencianos que tradicionalmente ayudaban a los Reyes, como la mensajera Caterina o el paje Miquel.
Censura y falta de identidad
Fuset califica esta «censura» como «tan hipócrita como surrealista», y plantea la siguiente cuestión: «¿Cómo se puede vetar que un paje real con nombre valenciano recoja las cartas de los Reyes con el argumento de que ‘no es bíblico’, mientras PP y Vox contratan a ‘Selene, la diosa de la ilusión’, por 60.000 euros, que no era precisamente cuñada de San José?».
Más publicidad, menos tradición
El concejal ha señalado que el objetivo de la Cabalgata no era la tradición bíblica, sino crear un evento carente de identidad valenciana, prefiriendo incluir figuras paganas o elementos reciclados de otras ferias por encima de las tradiciones locales. Además, critica que mientras se reduce la participación de organizaciones vecinales, se incrementa la publicidad comercial en el evento. Esto, según Fuset, resulta absurdo dada la presunta falta de éxito en la gestión de los patrocinios, donde únicamente una empresa de cruceros se presentó, obligando al Ayuntamiento a repetir el proceso para cubrir plazas de pago.
Esta situación ha provocado «circunstancias insólitas», como el trato desigual ofrecido a los clubes deportivos locales: mientras el Valencia CF participa de manera gratuita, al Levante UD se les exige pagar. Por ello, Fuset ha reclamado «disculpas públicas» del gobierno de Català.
Desde Compromís, concluyen que el balance final de la situación es claro: «Català ha dejado la cultura festiva de Valencia en manos de Vox, que la utiliza para imponer una agenda ideológica ultra, rancia y profundamente antivalenciana». Además, enfatizan que todo esto sucede con la complicidad de un PP que ha perdido el reconocimiento incluso entre una parte de su base de votantes.
