PAMPLONA, 8 Mar. (EUROPA PRESS) – Representantes institucionales y políticos se han concentrado este
domingo, 8 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, para mostrar su compromiso con
una «igualdad real y efectiva» entre hombres y mujeres y para poner en valor «los avances logrados»
en esta materia.
La movilización, convocada por el Gobierno foral, ha tenido lugar a las 11:00 horas en los
porches del Palacio de Navarra en la avenida San Ignacio. El acto ha estado encabezado por la
presidenta de Navarra, María Chivite, y ha contado con la presencia de la delegada del Gobierno,
Alicia Echevarría, del presidente del Parlamento foral, Unai Hualde, así como consejeros y
consejeras del Gobierno de Navarra. También ha asistido el Defensor del Pueblo, Patxi Vera,
representantes de grupos parlamentarios, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y otros
cargos institucionales.
María Chivite y la vicepresidenta Ana Ollo han dado lectura en castellano y euskera, respectivamente,
a una declaración institucional aprobada por el Ejecutivo foral, en sesión de gobierno, en la que se
advierte de que la igualdad entre mujeres y hombres «no llega sola ni es una herencia garantizada»,
sino «un trabajo diario, necesario y, a veces, incómodo» que requiere «identificar, cuestionar y
abandonar privilegios y normas asumidas como naturales».
La declaración señala que el 8M es una fecha para reconocer los avances logrados, pero también para
«visibilizar las desigualdades que aún persisten» y reafirmar desde las instituciones y desde el
conjunto de la sociedad «el compromiso con la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres».
El texto destaca que «vivimos tiempos de paradojas» en los que, mientras las leyes «proclaman la
igualdad formal», «los datos y las vivencias de muchas mujeres muestran que persiste un espejismo
peligroso», basado en «la falsa idea de que la igualdad ya está conseguida y no es así». «La
igualdad existe cuando se practica y, si no se practica, no existe», sentencia.
Igualmente, se ha destacado la necesidad de «cuestionar estereotipos profundamente arraigados»
que «normalizan una distribución desigual de los cuidados y de la carga mental», que presentan
la corresponsabilidad «como una ayuda voluntaria y no como una responsabilidad compartida», o que
«atribuyen la menor presencia de mujeres en los espacios de decisión a una supuesta falta de
interés, ignorando las barreras estructurales que aún persisten».
La declaración subraya que «la desigualdad también se refleja en el lenguaje» y rechaza la idea de
que «el masculino genérico incluya a todas las personas», porque «el lenguaje construye realidad».
«Invisibilizar a las mujeres genera desigualdad, porque lo que no se nombra no se ve y lo que no se
ve no cuenta», destaca.
Por ello, continúa el texto, la «igualdad real» requiere «identificar, cuestionar y abandonar
privilegios y normas asumidas como naturales» y se concreta en acciones como «practicar una
corresponsabilidad real, compartiendo la carga mental y los cuidados; ejercer la escucha activa,
repartir la voz y el poder en las relaciones; gestionar los conflictos desde la empatía y la no
violencia, y reconocer la vulnerabilidad como base del autocuidado y de unas relaciones más
sanas».
En este sentido, valora que el feminismo ayuda a «cuestionar lo que hemos naturalizado para
transformar la forma en la que la sociedad se relaciona, cuida, trabaja y convive», y contribuye
a construir «una ciudadanía más consciente y comprometida».
El Gobierno de Navarra ha defendido que construir una sociedad igualitaria «no es solo un imperativo
legal, es una inversión en bienestar compartido», y ha asegurado que «una Navarra igualitaria será
una Navarra con una democracia más sólida, con relaciones más libres y seguras y con un modelo
social sostenible que sitúe la vida y los cuidados en el centro». «La igualdad no se declara, se
ejerce, rompamos estereotipos y practiquemos la igualdad real», porque «la igualdad no resta, suma y
cuando se practica, se nota», ha manifestado.
El Ejecutivo foral se ha comprometido a seguir «impulsando con firmeza políticas públicas feministas»,
que son «una herramienta imprescindible para alcanzar la igualdad de género real y efectiva». «Solo así
avanzaremos hacia una sociedad plenamente democrática: igualitaria, inclusiva y libre de violencias
contra las mujeres», concluye la declaración.
