La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Baleares ha condenado a dos años de prisión a un hombre por agredir y violar a una mujer con la que mantenía una relación de amistad en Capdepera, Mallorca. La magistrada ha suspendido la ejecución de la pena privativa de libertad, por lo que no deberá ingresar en prisión.
El procesado ha reconocido los hechos y ha aceptado el acuerdo de conformidad alcanzado por las partes este miércoles, evitando así la celebración del juicio. Inicialmente, la Fiscalía había solicitado una condena de ocho años de prisión por delitos de lesiones y agresión sexual, pero la pena fue rebajada al contemplar las circunstancias atenuantes de intoxicación etílica y de dilaciones indebidas.
Finalmente, fue condenado a dos años de prisión por el delito de violación y a una multa de aproximadamente 540 euros por el delito de lesiones. Además, se le ha impuesto una orden de alejamiento y la prohibición de comunicarse con la víctima durante 12 años, así como el pago de una indemnización de 20.000 euros.
Esta decisión de suspensión de la pena está condicionada a que el hombre no vuelva a delinquir, a que cumpla con el pago de la responsabilidad civil y a que se someta a un programa de deshabituación de sus adicciones y de igualdad de género.
EL RELATO DE HECHOS
Según el escrito de acusación de la fiscal, los hechos ocurrieron en la tarde del 11 de febrero de 2021 en Capdepera. El acusado y la víctima, quienes mantenían una relación de amistad, estaban paseando cuando se inició una discusión entre ellos.
En un momento dado, él le propinó un empujón y la agarró con fuerza del cuello y del cabello. Luego, continuaron hasta la casa del sospechoso, donde, ante la negativa de la mujer a mantener relaciones sexuales, la volvió a agredir y la violó.
A pesar de que la víctima le suplicó que parara, el agresor no hizo caso. Ella, en un intento de defenderse, lanzó una papelera hacia él, lo que provocó que él respondiera con reiteradas patadas. Posteriormente, continuó agrediéndola hasta que llegaron al domicilio unos agentes de la Policía Local de Capdepera, quienes habían sido alertados por los vecinos tras escuchar los gritos de la víctima.
