El juicio por el ‘pique’ mortal en la M-30 que dejó un médico fallecido en julio de 2021 ha estado marcado este viernes por un intenso enfrentamiento técnico entre los peritos de la Policía Municipal de Madrid y los peritos de parte de las defensas, quienes cuestionan las mediciones realizadas a partir de las imágenes de las cámaras de seguridad.
En el banquillo de los acusados se encuentran los dos conductores que, la mañana del 25 de julio, provocaron la muerte de un doctor que regresaba de tratar a pacientes con COVID-19 en el Hospital Fundación Jiménez Díaz. Las cámaras registraron velocidades de hasta 176 km/h en una zona limitada a 70 km/h, realizando maniobras peligrosas, tales como adelantamientos en zigzag y cambios bruscos de carril.
Las defensas han puesto en duda la validez de estas mediciones, argumentando que los cálculos se realizaron a partir de imágenes de las cámaras de la M-30 y no mediante radares homologados, subrayando que dichos dispositivos no están diseñados específicamente para medir con precisión la velocidad de los vehículos.
Durante la vista, declararon dos agentes de la Policía Municipal de Madrid y dos peritos de parte, quienes expusieron metodologías y conclusiones divergentes. Los agentes defendieron el uso del programa informático PC Crash, un simulador de reconstrucción de accidentes en tres dimensiones que permite recrear trayectorias y colisiones considerando múltiples variables.
Datos coherentes
Los agentes explicaron que las tres estimaciones de velocidades se calcularon con los vestigios recogidos en la zona y las imágenes de las cámaras, obteniendo datos coherentes con el alto impacto ocurrido y la huella de frenada de 44 metros. A partir de estas reconstrucciones, se estimó que la velocidad podría haber alcanzado los 176 kilómetros por hora. «La reconstrucción se ajusta de manera fiel a los vídeos», sostuvieron.
No obstante, los peritos de parte cuestionaron la fiabilidad de estos cálculos. Uno de ellos advirtió que «no se puede condenar a alguien por una estimación» y puso en duda el uso de las cámaras como herramienta de medición precisa. «No sabemos si esas cámaras estaban descompensadas. No están diseñadas como cronómetros; se trata de mediciones indirectas y en perspectiva», afirmó.
Además, criticaron que no se hubieran incorporado variables clave, como la huella de rozamiento o la deformación de los vehículos, elementos que, según su juicio, son fundamentales para una reconstrucción fiable.
Frente a estas críticas, los agentes subrayaron que el simulador de PC Crash «no es un juego ni un programa que cualquiera pueda usar», dado que representa «una herramienta robusta y fiable, basada en experiencias reales».
Uno de los agentes comentó que dedicaron «muchísimas horas» al análisis, a pesar de las presiones recibidas desde el juzgado instructor de los hechos. «Son reconstrucciones muy complejas. Estudiamos todo de forma minuciosa y no quisimos entregar al juez el informe hasta estar convencidos», declaró, mencionando también la presión judicial para disponer de la pericial.
