Avanza la restauración de la muralla medieval de Albarracín (Teruel)
La Fundación Santa María de Albarracín (Teruel) continúa los trabajos de restauración de la muralla medieval, que ahora incluye la regeneración del manto vegetal y una iluminación novedosa. Este proyecto sigue en marcha gracias a los esfuerzos de la institución.
Progreso en la restauración
En tres fases consecutivas se han restaurado ya 147 metros cuadrados, de los cuales los técnicos han podido observar los restos de 67 metros cuadrados, mientras que 13 metros son un nuevo descubrimiento, ya que estaban ocultos. «Había restos de muros que se veían bien y otros que ni se intuía que pudieran existir», ha señalado el director de la Fundación, Antonio Jiménez.
Importancia de la iluminación
El proyecto no solo se centra en la restauración física de la muralla, sino que también aborda la regeneración de la vegetación en la ladera que sostiene la muralla y su entorno, así como su ordenación topográfica y vegetal. «El punto estrella de toda la intervención es la iluminación», señala Jiménez. Hasta el momento, se han preparado unos 90 metros para la nueva instalación eléctrica, que se ubicará en el acceso a la iglesia auditorio de Santa María.
Diseño de la nueva iluminación
Para la iluminación, se han diseñado bolardos, farolillos en la ladera y se iluminarán algunos árboles con el propósito de crear una atmósfera romántica. Además, se prepararán zanjas y arquetas en la ladera para colocar una iluminación «original» y «acorde al proyecto de iluminación del conjunto histórico» que se implementó hace varias décadas.
Perspectivas a futuro
La Fundación tiene como objetivo presentar los paisajes amurallados desde la catedral hasta el extremo sur, donde se encuentra la iglesia-auditorio, para su 30 aniversario. Esto implica una atención prolongada a todo un sector del conjunto histórico, combinando arquitectura y el entorno de la muralla.
Asimismo, hay zonas ajardinadas de los años 70 y aparcamientos. «Hay que intentar acondicionar todo el espacio para hacerlo más humano y acorde a una iluminación sensata que permita reconocer los valores sin alteraciones visuales nocturnas», añade Jiménez.
