
SANTA CRUZ DE TENERIFE, 27 May. (EUROPA PRESS) – La Guardia Civil, en el marco de la segunda fase de explotación de la ‘Operación Embarcadero’, ha detenido a cuatro personas e investiga a una quinta, quien se encuentra actualmente interna en un centro penitenciario de la provincia de Sevilla. Estas personas son presuntas integrantes de una organización criminal dedicada a la modificación y tráfico ilícito de armas de fuego y municiones, así como al tráfico de grandes cantidades de cocaína.
Con esta actuación, realizada por las Comandancias de la Guardia Civil de Sevilla y Tenerife, se da por completamente desarticulada la presunta organización criminal, incluida su cúpula directiva y la infraestructura logística que mantenía activa en ambas provincias.
Durante esta fase se han ejecutado cuatro entradas y registros, tres de ellas en Tenerife y una en Sevilla. En los inmuebles inspeccionados, la Guardia Civil ha intervenido documentación de interés para la investigación, numerosos dispositivos informáticos, sustancias dopantes y estupefacientes, dinero en efectivo, vehículos de alta gama, relojes y joyas de elevado valor, así como defensas extensibles y dispositivos tipo táser.
Entre las personas detenidas se encuentra quien, según las investigaciones, ejercía como segundo responsable de la organización, lo que ha permitido neutralizar por completo la estructura de mando que aún permanecía operativa tras la primera fase de la operación. La investigación también ha logrado localizar nuevos activos patrimoniales, presuntamente adquiridos con beneficios provenientes del tráfico de armas y cocaína, los cuales habrían sido introducidos en el circuito legal mediante un presunto delito de blanqueo de capitales.
Como resultado, se ha procedido al bloqueo de inmuebles, cuentas bancarias y otros activos, así como a la incautación de diversos vehículos vinculados a la organización.
La primera fase de la operación se desarrolló en noviembre y resultó en la detención de siete personas, de las cuales cinco fueron enviadas a prisión provisional, incluyendo al principal responsable de la estructura asentada en Sevilla. En esta fase, se desmanteló un taller clandestino preparado para la modificación y fabricación de armas de fuego y municiones, dotado además de un banco de pruebas insonorizado.
En aquella fase fueron intervenidas más de 30 armas de fuego cortas y detonadoras transformadas para efectuar fuego real, más de 1.300 cartuchos metálicos, dinero en efectivo, joyas, relojes de lujo, máquinas de contar dinero y equipos específicos para detectar vigilancias policiales.
ESTRUCTURA JERARQUIZADA
En total, se ha acreditado el envío de más de 1.000 kilos de cocaína en menos de diez meses, que eran distribuidos rápidamente en la isla. Para dificultar la identificación de los responsables, la organización utilizaba documentos nacionales de identidad sustraídos a terceras personas, empleando esas identidades en los envíos de la droga.
La investigación ha puesto de manifiesto que la presunta organización criminal tenía una estructura perfectamente definida, con funciones repartidas y una marcada jerarquía interna, con dos núcleos principales de dirección, uno en Sevilla y otro en Tenerife. La actividad ilícita desarrollada, tanto por la modificación y venta de armas de fuego en el mercado negro como por el tráfico de importantes cantidades de cocaína, representaba un «grave riesgo» para la seguridad ciudadana, según precisan desde la Guardia Civil.
Tras la puesta a disposición judicial de los detenidos en esta segunda fase, la autoridad judicial ha decretado el ingreso inmediato en prisión provisional sin fianza para tres de ellos. Con esta acción, la Guardia Civil culmina la desarticulación completa de la organización criminal, así como de su infraestructura operativa, logística y patrimonial en Sevilla y Tenerife.
