TERUEL, 21 Feb. (EUROPA PRESS) – La tragedia se ha consumado y Diego de Marcilla no ha podido superar el dolor de ver a su amada, Isabel de Segura, desposada con Don Pedro de Azagra. Un impacto que le ha costado la vida en la jornada central de la representación de Las Bodas de Isabel de Segura, que por tercer día consecutivo ha llenado de expectación el centro de un Teruel en penumbra que ha ido iluminando sus diferentes escenarios conforme avanzaba el drama.
El reencuentro cinco años después de los dos enamorados, interpretados por Sara Serena y Javier Ibáñez, no ha resultado como Diego esperaba. Regresaba envalentonado tras conquistar la gloria en el campo de batalla, dentro del plazo prometido a la familia de su amada, pero Isabel y todo Teruel ya habían pasado página, dando por muerto al caballero y celebrando la víspera el enlace nupcial de la joven con el señor de los Azagra.
Los cotilleos de un grupo de mujeres deslenguadas en la plaza del Torico ya agitaban la rumorología sobre el trágico destino de Diego de Marcilla. Comentaban que «como no tenía una perra, marchó a la guerra» y que «daban por muerto y sus amores no llegarían a puerto». Entre dimes y diretes, observaban el espectáculo, esperando «ver sangre».
Sangre se había intuido en la cantina, donde un beodo Alonso de Fuenmayor, desdichado caballero venido a menos y antiguo compañero de Diego de Marcilla, confesó haber traicionado al anunciar su muerte: «porque del honor no se come, de dar pena sí».
La felonía dio paso a la trifulca, en la cual Diego de Azagra recibió una puñalada en un costado e incluso acabó siendo apresado. La mediación de su familia le evitó pasar la noche entre rejas, pero su alma se consumía al confirmarle sus allegados que sí, que Isabel se acababa de casar con Pedro de Azagra. «La mujer que espera, desespera», le espetaron en la taberna.
Un mazazo que Diego se negaba a aceptar: «Antes muerto que perderla», proclamó en un arrebato premonitorio que lo condujo al balcón de la casa de los Azagra, donde se reencontró con una atribulada Isabel, quien no se atrevía a reconocer la figura recién aparecida ante sus ojos.
ESCENA CULMINANTE EN EL BALCÓN
Con el drama servido y la doncella apremiando a la desposada para volver a la alcoba al lado de don Pedro, Diego de Marcilla ha regresado «a por lo que es suyo» y se ha colado en la casa pidiendo una explicación y que regresase a su lado. Isabel se ha presentado con dignidad como mujer casada sin potestad, antes en poder de su padre y ahora en el de su marido.
La aparición del amante despechado en el balcón fue recibida con vítores de un público emocionado ante el ruego de un último beso. Un intento desesperado que se encontró con la negativa de la flamante señora de Azagra, quien consideró que ese gesto de cariño habría resultado «la centella que los quemaría».
Diego asumió en voz alta que ese último rechazo suponía su muerte porque «algo se rompió para siempre», mientras Isabel le animaba a superarlo y a encontrar otra mujer a su altura: «Los hombres os morís por cualquier cosa», reflexionó.
Pero la suerte estaba echada y Diego de Marcilla falleció, preso del dolor, en los brazos de su fiel Esteban y el resto de los caballeros que lo acompañaban.
Mientras tanto, en los aposentos de los Azagra, Isabel intentó explicar los ruidos causados por sus llantos y su presencia en el balcón, hablando de un sueño en el que un caballero de vuelta de la guerra pide un último beso a una mujer casada y esta se lo niega. Escena incomprensible para un don Pedro que no podía captar que la protagonista de esa visión, más realidad que quimera, era su propia esposa: «¿Qué es un simple beso? Esa mujer merece el infierno», le llegó a decir Pedro de Azagra. Seguramente, porque él en su lugar no habría ahorrado en arrumacos.
Este domingo tendrán lugar los funerales de Diego de Marcilla, con una comitiva que se concentrará en el Hotel Reina Cristina a las 11:00 horas y que partirá a las 11:45 horas desde el paseo del Óvalo hasta la plaza de la Catedral, sin privarse el populacho de los comadreos sobre el difunto en la misma plaza.
A las 12:30 horas se celebrarán las exequias fúnebres de Diego y ocurrirá la muerte de Isabel de Segura. Desde allí partirá la comitiva de los funerales de Isabel y Diego, hasta la plaza del Seminario.
Los asistentes podrán ver allí el Romance del ciego, la Oda a los Amantes, el Momento del Beso con la invitación a besarse en honor a los Amantes y Los latidos de los Amantes. Todas estas escenas podrán seguirse en directo en streaming a través de Youtube y Facebook de la Fundación Bodas de Isabel.
