MADRID, 4 Abr. (EUROPA PRESS) – El próximo 15 de mayo se cumplirán quince años desde que el Movimiento 15M tomó calles y plazas como Sol, un fenómeno que supo dar voz a toda una generación afectada por la crisis. Este movimiento fue el germen de lo que se conocería como la ‘nueva política’, que más tarde cristalizaría en formaciones como Podemos o en experiencias municipalistas como Ahora Madrid.
Un texto emblemático, la ‘Biblia indignada’, un pequeño ensayo firmado por Stéphane Hessel, escritor, activista y miembro de la Resistencia francesa, sentó las bases que canalizaron la frustración de una sociedad víctima de la crisis global. ‘¡Indignaos!’ es un «alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica» que Hessel escribió a los 93 años, publicado en 2010, un año antes de que el 15M comenzara sus movilizaciones.
Esta indignación era la culminación de lo que venía gestándose desde 2008 con la gran crisis económica, formalizada con la caída del coloso Lehman Brothers en una España marcada por la crisis inmobiliaria. La primera protesta ciudadana se originó en Islandia; entre 2008 y 2011, hubo movilizaciones en respuesta a la gestión de la crisis, un modelo que el 15M y otros movimientos ‘indignados’ adoptarían.
Las manifestaciones en Islandia no solo llevaron a la caída del Gobierno conservador, sino que también resultaron en la condena de banqueros y el juicio del ex primer ministro Geir Haarde, acusado de negligencia grave.
La Primavera Árabes
El siguiente catalizador de estas protestas fue la Primavera Árabe, que estalló en 2010 cuando un vendedor ambulante, Mohamed Bouazizi, se quemó a lo bonzo en Túnez en protesta por la corrupción y el autoritarismo policial. Este acto desencadenó una serie de protestas que terminaron con la caída del Gobierno tunecino.
Su inmolación se convirtió en la chispa que encendería, en 2011, lo que se conoció como la Primavera Árabe, con epicentro en la Plaza Tahrir de El Cairo, lo que resultó en la renuncia del presidente Hosni Mubarak tras 30 años de gobierno férreo. Grecia también desempeñó un papel crucial al propagar un creciente descontento ante los drásticos planes de austeridad impuestos tras el colapso financiero de 2008.
El nacimiento del 15M en San Isidro
La protesta ciudadana se viralizó rápidamente por todo el mundo, haciendo una parada importante en España. El domingo 15 de mayo de 2011, mientras Madrid celebraba el día de su patrón, San Isidro, la plataforma ciudadana Democracia Real Ya (DRY), junto a colectivos como la PAH y Juventud sin Futuro, convocó a «toda la ciudadanía descontenta con el sistema» a manifestarse desde Cibeles hasta Sol.
La protesta, convocada siete días antes de las elecciones municipales y autonómicas que ganó el PP, se centró en la crítica a la situación económica, social y política. DRY, que nació al calor de las redes sociales, agrupó a más de un centenar de asociaciones y programó manifestaciones en cerca de medio centenar de ciudades españolas. Bajo el lema ‘No somos mercancía en manos de políticos y banqueros’, se estableció una clara línea roja: no se aceptaba la adhesión directa de partidos políticos.
Como reflejo del espíritu de ‘¡Indignaos!’ de Hessel, las organizaciones convocantes se definieron como un «movimiento pacífico», cimentado en la desobediencia civil. Cientos de personas se unieron a la protesta en Madrid, que culminó con 80 jóvenes acampados en la Puerta del Sol, un acto que se repitió al día siguiente cuando miles regresaron al mismo lugar.
Acampada Sol
Las acampadas espontáneas se establecieron en la Puerta del Sol, símbolo de la lucha contra la corrupción y la austeridad que asfixiaba a las familias, además de un espacio para expresar el rechazo a la ‘vieja política’ representada por el bipartidismo PP-PSOE. Estas asambleas populares se replicaron en diversas ciudades españolas, desde la Plaza Cataluña de Barcelona hasta la de la Candelaria en Tenerife y la Plaza del Pilar en Zaragoza.
La Acampada Sol fue desmantelada el 12 de junio, tal como se acordó en la asamblea general, pero los acampados fueron claros en que esto no significaba el final de sus reivindicaciones. Fueron cuatro semanas históricas de un movimiento asambleario organizado en comisiones y grupos de trabajo que elaboraron propuestas concretas.
‘Dormíamos/Despertamos’
Estas cuatro semanas han quedado grabadas como un periodo significativo en la historia reciente, donde la Puerta del Sol se llenó de ciudadanos indignados, tiendas de campaña y pancartas. Imágenes icónicas, como la pancarta sobre una gran lona publicitaria que ocultaba una imagen de Heinrich Himmler con orejas de Mickey Mouse y el lema ‘No nos representan’, se convirtieron en símbolos del movimiento.
Entre los lemas más característicos del 15M se encontraban ‘Dormíamos/despertamos’, ‘Lo llaman democracia y no lo es’, ‘Manos arriba, esto es un contrato’ y ‘Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir’.
Placa al 15M en la Puerta del Sol
Donde antes estaba la famosa pancarta de Himmler, se instaló en 2018 una placa de memoria, bajo la alcaldía de Manuela Carmena, para no olvidar el impacto del 15M. El concejal-presidente del Centro, Jorge García Castaño, explicó que la placa reconocía al movimiento 15M y a todas las personas que participaron en él, destacando su labor y compromiso con la transformación social de la ciudad y el país.
La placa, ubicada en la fachada del número 10 de la Puerta del Sol, lleva el texto: ‘El pueblo de Madrid, en reconocimiento al movimiento 15M que tuvo su origen en esta Puerta del Sol. Dormíamos, despertamos’.
