BADAJOZ, 30 Mar. (EUROPA PRESS) – El arzobispo de Mérida-Badajoz, José Rodríguez Carballo, ha dirigido una carta a todos los fieles de la Archidiócesis en el primer aniversario del llamamiento conjunto de los obispos de la Provincia Eclesiástica de Extremadura. En ella, además de reflexionar sobre la despoblación, convoca un toque de campanas para este martes, día 31, a las 12:00 horas.
Signo visible de vida y esperanza
Esta iniciativa supone «un signo visible de vida, presencia y esperanza» en los pueblos, con la que la archidiócesis invita a toda la sociedad a implicarse activamente en la revitalización del mundo rural.
Reflexiones sobre la realidad del mundo rural
En la carta, el arzobispo explica que, al cumplirse un año de «aquel grito unánime» de los obispos de la provincia eclesiástica de Extremadura, se dirige a los hermanos de la Archidiócesis “con el corazón puesto” en cada una de sus parroquias, especialmente en aquellas que custodian la vida en los rincones más alejados de nuestra geografía diocesana.
«Como vuestro pastor, no puedo sino dar continuidad a la preocupación manifestada en 2025, pues la herida de la despoblación, lejos de cerrarse, sigue exigiendo de nosotros una mirada de fe, compromiso y denuncia profética», ha explicado. Ha indicado que, a lo largo de sus visitas pastorales durante este último año, ha constatado que el diagnóstico de la ‘Extremadura vaciada’ «sigue siendo una realidad punzante».
Recorrer las calles de los pueblos se convierte, «a menudo», en una experiencia de descubrir un silencio que «sobrecoge». «No es solo la falta de servicios básicos o las deficientes comunicaciones que siguen lastrando nuestro desarrollo; es el dolor de ver cómo el talento de nuestros jóvenes se ve obligado a emigrar, dejando tras de sí una población envejecida que, aunque rica en sabiduría y fe, se siente a menudo olvidada por los centros de decisión», continuó el arzobispo.
Desafíos y esperanzas en las zonas rurales
La pérdida de habitantes «sigue goteando de forma constante», y la brecha social en las zonas rurales se manifiesta en una soledad no deseada que afecta, «de manera singular», a nuestros ancianos y a las mujeres «que sostienen, casi sin apoyos, el cuidado de la vida».
A pesar de los desafíos, «como hombres y mujeres de esperanza, no podemos instalarnos en el lamento». En sus encuentros con los consejos pastorales y con los emprendedores rurales, ha observado “semillas de una Extremadura que se resiste a morir”, destacando el teletrabajo, las iniciativas de economía circular y el «inmenso» patrimonio espiritual y cultural de los pueblos como luces que brillan en la penumbra.
Un llamado a la acción política
«Como nos exhorta el Santo Padre, la esperanza ‘es la virtud de quien no se rinde’. No es una espera pasiva, sino una fuerza que nos impulsa a la acción. Por ello, la Iglesia en Mérida-Badajoz quiere seguir siendo ese ‘hospital de campaña’ y ese hogar acogedor donde nadie se sienta solo, independientemente del número de habitantes de su municipio», afirmó.
Finalmente, el arzobispo de Mérida-Badajoz ha reiterado su petición a las autoridades civiles, agentes económicos y responsables políticos, puesto que «Extremadura no puede esperar más». Se requieren políticas valientes que no sean meros parches electorales, sino proyectos de largo alcance que garanticen la «dignidad» de la vida rural, el acceso a la sanidad, la mejora de las infraestructuras ferroviarias y el apoyo «decidido» a quienes deseen emprender en nuestra tierra.
«La Iglesia no busca privilegios, sino el bien común de su pueblo. Por amor a esta tierra, pedimos que se escuche el clamor de quienes habitan el mundo rural», concluyó. Para renovar el compromiso y dar voz a quienes no la tienen, se convoca el toque de campanas para este martes 31 a las 12:00 horas. Además, se solicita que en las celebraciones eucarísticas del domingo 29 se incluya en la Oración de los Fieles una petición expresa por los habitantes de las zonas rurales y por aquellos responsables de revertir el proceso de despoblación.
