El Ayuntamiento de Ciudad Real ha adquirido, por valor de 900.000 euros, 45 hectáreas de terreno en las inmediaciones del yacimiento arqueológico de Alarcos, que abarca desde la Edad del Bronce hasta el final de la Edad Media. Este esfuerzo busca impulsar su desarrollo cultural y turístico.
Firma del contrato de compraventa
El alcalde de Ciudad Real, Francisco Cańizares, y Rafael Ayala, propietario de las fincas que ahora pasan a ser parte del patrimonio municipal, firmaron el contrato de compraventa el pasado lunes.
Descripción de las nuevas propiedades
Las propiedades adquiridas están localizadas en la parte noroeste del cerro de Alarcos y incluyen varias hectáreas que actualmente se dedican al cultivo agrícola, además de varios inmuebles, entre los que se destaca un antiguo molino hidráulico en el Guadiana.
Importancia del hito adquirido
Cańizares celebró este «hito» para la capital provincial, el cual permitirá seguir «haciendo más importante» el yacimiento arqueológico. Recordó que desde la época de Lorenzo Selas como alcalde, diversos líderes han trabajado para adquirir terrenos a la familia Ayala en el entorno de Alarcos.
Futuro uso de los terrenos
En relación con el futuro uso de estos terrenos, especialmente en lo que respecta al aprovechamiento de sus inmuebles, el alcalde señaló que están trabajando en la creación de una residencia para los estudiantes que cada año acuden al yacimiento para continuar con las excavaciones. Además, se plantean adaptaciones para usos culturales, medioambientales, lúdicos y deportivos.
«Esto no son unas almacenes para guardar máquinas; con esta adquisición queremos convertir Alarcos en un lugar de referencia para el estudio arqueológico», concluyó.
Interés de otros compradores
Por su parte, el propietario de las tierras, Rafael Ayala, aseguró que las hectáreas adquiridas por el Ayuntamiento «se van a las mejores manos», con la meta de aprovechar aún más el yacimiento. Comentó que «han sido varios» los interesados en estas propiedades, pero la familia nunca les hizo caso, ya que creían que las tierras «tenían la entidad suficiente» para que fueran adquiridas por el Ayuntamiento o por alguna otra administración.
