PALMA, 29 Ene. (EUROPA PRESS) – Unos 150 tractores, de los cuales una veintena se movilizaron en Palma convocados por Unió de Pagesos y la Asociación de la Producción Agraria Ecológica de Mallorca (Apaema), y alrededor de 130 en Ariany, han salido a la carretera contra los recortes de la futura Política Agrícola Común (PAC) y el acuerdo comercial UE-Mercosur.
Los manifestantes rechazan el acuerdo con Mercosur y exigen que todos los productos que ingresen al archipiélago cumplan con las mismas condiciones de producción que los locales, insistiendo en que la agricultura no debería ser moneda de cambio dentro de la Unión Europea. Además, el sector se opone a la nueva PAC y solicita que todos los agricultores tengan acceso a las ayudas, recordando que el 20 por ciento de los payeses profesionales no pueden cobrar dichas ayudas.
La protesta de Palma comenzó alrededor de las 11:15 horas desde Son Fusteret y se dirigió hacia Mercapalma, con una parada frente a las instalaciones de Agama, donde se vende exclusivamente producto local. La finalidad era visibilizar que la defensa del producto de proximidad es la forma en que el sector primario se opone al acuerdo con Mercosur. «No vamos a criticar Mercapalma, sino a poner en valor que es el único mercado de producto local de Baleares», explicó Sebastià Ordines, secretario general de Unió de Pagesos.
En cuanto al acuerdo con Mercosur, Ordines expresó su preocupación al señalar la contradicción de que en países como Brasil se utilicen productos fitosanitarios prohibidos en Europa. «No entendemos cómo podrán ingresar estos productos aquí con las normativas europeas que se aplican a nosotros», comentó. También mencionó el caso de la xilella en Mallorca, que impide la exportación de productos vegetales a la península para evitar infecciones.
Miquel Coll, presidente de Apaema, recordó que el sector primario gestiona el 80 por ciento del territorio y rechazó que otros sectores se beneficien del trabajo de los agricultores. «Creemos que si no queremos que el sector primario desaparezca, si no lo tomamos como algo de toda la sociedad, no lo podremos salvar», afirmó. Coll también criticó los acuerdos con Mercosur, que, según él, favorecen a las grandes explotaciones en detrimento del pequeño y mediano agricultor, quienes tendrán más dificultades para competir.
TRACTORADA EN ARIANY
Simultáneamente a las movilizaciones en Palma, otros agricultores y ganaderos participaron en una protesta en Ariany, convocada por UPA-AIA Baleares, las Cooperativas Agroalimentarias de Baleares y Asaja. El conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet, se unió a la protesta en Ariany y destacó la unidad del sector primario en sus reivindicaciones.
Simonet mostró su preocupación por los recortes de la PAC y cómo afectarán a nivel local. Reivindicó la necesidad de oponerse en Bruselas a los recortes, a la vez que instó al Ministerio a que, en el momento de la llegada de los recursos, se reconozcan los sobrecostes derivados de la insularidad. También advirtió que aunque el acuerdo UE-Mercosur puede parecer positivo para Europa, el sector primario podría ser utilizado como moneda de cambio. Así, instó a que, si se implementa este acuerdo, se haga salvaguardando al sector primario.
PRINCIPALES REIVINDICACIONES
El sector primario ha alertado que la nueva PAC deja de ser una política verdaderamente común, abriendo la puerta a la competencia desleal entre estados miembros, lo que puede llevar a recortes significativos del presupuesto agrario europeo. Este escenario pone en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones. Otro de los puntos centrales de las reclamaciones es el rechazo al acuerdo UE-Mercosur, que permitirá la entrada de productos agroalimentarios producidos con normas sanitarias, ambientales y laborales inferiores a las de la Unión Europea. Para el sector, los controles fronterizos son claramente insuficientes, lo que generará una competencia desleal.
Los agricultores y ganaderos han subrayado la pérdida de rentabilidad del sector, la cual está marcada por el incremento constante de los costes de producción, la creciente burocracia y los sobrecostes vinculados a la insularidad, como el transporte y el encarecimiento de los insumos.
