El Pleno del Congreso ha rechazado una enmienda del Senado al proyecto de Ley de Movilidad Sostenible, impulsada por el PP, que suprimía la fecha de cese definitivo de explotación de las centrales nucleares de Almaraz, Ascó y Cofrentes. Esto sucedió con 171 votos a favor —de PP, Vox y UPN—, 171 en contra —del Gobierno y sus socios— y siete abstenciones por parte de Junts.
El calendario de cierre nuclear pactado en 2019 entre las empresas y Enresa designa a Almaraz como la primera central que debe cerrar, concretamente entre 2027 (primer reactor) y 2028 (segundo reactor). En octubre, Iberdrola, Endesa y Naturgy solicitaron una prórroga «sin condiciones» para extender la vida de la central extremeña hasta 2030, según informó la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen.
El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) tiene ahora que emitir un informe para determinar si esta prórroga es viable, un informe que es obligatorio por ley y necesario tanto para el cierre de una central como para la solicitud de prórroga. Aagesen reiteró que el Gobierno mantiene tres líneas rojas ante las solicitudes de las empresas: no trasladar costes de la ampliación de las centrales a los ciudadanos, garantizar la seguridad de las mismas y sostener la seguridad del suministro eléctrico.
Las centrales nucleares de Ascó y Cofrentes están programadas para cerrarse a continuación, concretamente la de Cofrentes en 2030 y Ascó entre 2030 y 2032. Cofrentes está ubicada en Valencia y Ascó es una de las centrales de Tarragona, en Cataluña.
ERC y Junts han estado en contra o se han abstenido en iniciativas pasadas a favor del cierre nuclear. En julio de este año, Foro Nuclear citó cifras de Red Eléctrica de España que indicaban que la energía nuclear representaba el 50,3% de la electricidad consumida en Cataluña. Sin embargo, la votación que buscaba derogar el calendario se produjo dos semanas después de que la ejecutiva de Junts, con el expresidente de la Generalitat y líder del partido, Carles Puigdemont, decidiera de manera unánime romper con el PSOE.
En una sesión anterior en el Senado, la enmienda recibió ocho abstenciones de EAJ-PNV y Junts. Durante el debate de las enmiendas de la Cámara Alta a la Ley de Movilidad Sostenible, el diputado de Junts, Isidre Gavin, no se pronunció sobre el sentido del voto de su grupo respecto a esta enmienda específica. Desde ERC, la diputada Inés Granollers criticó al PP por llevar el debate nuclear al Congreso mediante un proyecto de ley que «no tiene nada que ver» con los reactores nucleares y solicitó al PSOE que «haga su trabajo» en relación con la transición nuclear.
La diputada del PP, Ana Martínez, pidió al PSOE que no insistiera en su «defensa numantina» del calendario de cierre nuclear. «Las empresas, los sindicatos, los ayuntamientos, Europa y este Parlamento, con su mayoría, les piden que rectifiquen», recalcó. Por su parte, el PSOE criticó que «los populares» quieran alargar la vida de las centrales «sin rubor, informes técnicos ni pensar en la gente». La diputada socialista, Cristina López, afirmó: «Hablan de seguridad energética, pero lo que realmente hacen es jugar con la seguridad de las personas».
El grupo Sumar también subrayó que la enmienda del PP no alteraría «el calendario de cierre» de las centrales nucleares, ya que el cierre o prórroga de un reactor es competencia «exclusiva» del Gobierno, tal como lo estipula la ley. Eloi Badia, diputado de Sumar, instó al Ejecutivo a «no esconderse» y a rechazar la prórroga de Almaraz.
Desde el PP, la diputada Carina Mejías lamentó que el proyecto de ley hubiera regresado al Congreso «con pocas mejoras». En su opinión, «vuelve la misma estafa, el mismo chantaje y la misma imposición ideológica verde». Además, se mostró curiosa por saber si esta ley sería uno de los «facturas» que los diputados de Junts piensan cobrarle al presidente Sánchez.
La diputada de Podemos, Noemí Santana, también criticó que el PP «aprovechara» la tramitación de la ley en el Senado para «descafeinar» un proyecto que ya venía «aguado» desde el Congreso, introduciendo «más de 80 enmiendas que no buscan una movilidad más justa, sino una norma más cómoda para los intereses de siempre».
Recalcó la necesidad de rechazar el discurso pro-nuclear, indicando que «desde Podemos lo vamos a decir sin rodeos: ni un euro más para alargar la vida de las centrales». En líneas similares, el diputado de EH Bildu, Mikel Otero, criticó la postura del PP que intenta «distanciarse de la ultraderecha negacionista» que a su vez «reproduce sus propuestas» cuando es necesario ser concretos. Lamentó que los populares busquen facilitar «irregular, irresponsablemente y chapuceramente» la prolongación de la vida útil de Almaraz y abrir la puerta al alargamiento de Ascó y Cofrentes «de manera torticera». Otero finalmente demandó que no se acepten estas propuestas «inaceptables».
