ZARAGOZA, 20 Nov. (EUROPA PRESS) – El director del Centro de Estudios sobre Despoblación (Ceddar), Luis Antonio Sáez, ha hecho un llamamiento a «desactivar» el discurso de las rebajas fiscales para combatir la despoblación, porque implica «abrir la caja de Pandora». En su lugar, ha apostado por acciones que impliquen «mover a la población» o fomentar el emprendimiento, entendido desde un punto de vista amplio y no exclusivamente empresarial.
Así lo ha manifestado Sáez durante la presentación de un libro por el 25 aniversario del Ceddar, editado junto a la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ), que reúne 12 estudios que analizan las causas y consecuencias del fenómeno de la despoblación, además de las estrategias que pueden ayudar a corregir dichos desequilibrios.
En primer lugar, Sáez ha subrayado que los proyectos que fructifican son aquellos «que tienen una buena raíz», que pueden ser desde «una industria inesperada» hasta «el comercio electrónico». Ha insistido en que no es tan importante el «qué» como el «cómo» y que estos proyectos estén protagonizados por personas «con un compromiso con ese proyecto».
El director del Ceddar ha citado ejemplos que abarcan desde lo productivo hasta lo social, como residencias de ancianos o proyectos de envejecimiento en casa en el medio rural; otros en torno a la cultura, como Territorio Goya, en la Comarca Campo de Belchite; o el funcionamiento de los Grupos Leader.
Gente creativa y emprendimiento
Sáez ha destacado que todas estas iniciativas provienen de «gente creativa», de personas que emprenden no solo en el ámbito empresarial. «Puede ser en emprendedor en la escuela, como bibliotecaria, en la cultura, cuidando de mayores, acogiendo inmigrantes, tutorizándolos en temas, con una plataforma de vivienda», ha ejemplificado.
«No estamos hablando de grandes inversiones ni de catedrales en el desierto», ha puntualizado, añadiendo que todo ello implica «mover a la gente», pues «cuando uno tiene un porqué, encuentra un cómo», citando a Nietzsche.
Frente a ellos, hay otros proyectos que pecan de «grandilocuencia», que se hacen «muy teledirigidos», pero que tienen «poco fundamento». Por ese motivo, ha apostado por «anticipar los impactos» y hacer «un buen análisis» previo. «¿Qué proyectos hay ahí que, si fueran una empresa privada, estarían cerrados desde hace tiempo?», se ha preguntado.
El director del Ceddar se ha detenido especialmente en su crítica a las rebajas fiscales en zonas despobladas, argumentando que los impuestos son «una cosa muy importante como civilización» y que España tiene un déficit estructural de cuatro puntos.
Ha rechazado que se planteen estas políticas en las provincias de Soria, Teruel y Cuenca, pero no en las zonas de Daroca o del Moncayo, en Zaragoza, que a veces son menos dinámicas. «¿Quién se beneficia? ¿Qué impacto tiene esto? ¿Nos creemos que porque haya un mayor margen de beneficio se va a reinvertir o se van a pagar salarios más altos?», ha cuestionado, apelando por «desactivar» estos discursos y «eslóganes» que solo «venden un crecepelo muy malo».
Por último, Luis Antonio Sáez ha considerado «clave» para el éxito de las políticas la calidad institucional, con líderes que sean capaces de tener flexibilidad, de interpretar las normas y de fomentar colaboraciones espontáneas.
El libro
En la presentación del libro, titulado ‘Ceddar: 25 años de investigación sobre despoblación y desarrollo rural’, han participado, además de Sáez, los diputados provinciales Eduardo Arilla y José Manuel Latorre, quienes han comenzado felicitando al Ceddar por su 25º cumpleaños.
Arilla ha elogiado publicaciones como esta, que permiten ver experiencias, estudiarlas y ayudar a revisar las políticas contra la despoblación que han funcionado o que pueden funcionar en un futuro.
Latorre, por su parte, ha destacado que el libro está dividido en 12 capítulos, con estudios que arrojan luz desde el punto de vista técnico sobre un asunto «extremadamente complejo» y que no se puede simplificar. «No es un asunto sencillo en el que rápidamente haya recetas. Si las hubiera, hace tiempo que se habrían aplicado», ha concluido.
En cuanto a la publicación, Sáez ha reiterado que, más que lo cuantificable —aumentar el número de habitantes en el medio rural—, lo que han planteado estos 25 años es cómo se puede mejorar la calidad de vida y la plenitud de las personas que viven en los pueblos.
«Hace 25 años, casi nadie decía que cuestiones relativas a la calidad de vida o a la demanda o a la vivienda eran más relevantes que la parte productiva o la oferta», ha agregado.
De este modo, la labor del Ceddar se ha centrado en anticipar los debates, e incluso, jugar «al contraataque» frente a las posturas dominantes, tanto en lo académico como lo político, que dejaban «muchos espacios vacíos, muchas lagunas, muchas contradicciones en las que intentar profundizar y aportar otras perspectivas inéditas o ver lo que se estaba haciendo en otros lugares».
El libro ha tenido una tirada pequeña en papel, pero está accesible de forma libre en su formato digital. Sus capítulos abordan las tres metas del Ceddar: la investigación, el asesoramiento y la transferencia, con proyectos interdisciplinares que tengan un recorrido «práctico» y «aplicable».
Más creatividad, menos victimismo
A este respecto, ha aludido a cuestiones como la movilidad, la vivienda, la calidad de vida o la fiscalidad, mencionando «mitos que a veces son perversos» que pueden desembocar en «un victimismo que no tiene fundamento» y que debería ser reorientado hacia «una reivindicación más creativa».
En concreto, los 12 capítulos abordan una introducción al Ceddar, el enfoque de la demanda en las políticas ante la despoblación, la despoblación «extrema» en las zonas de montañas de la España rural en los siglos XIX y XX, las razones de la despoblación de la montaña o las comunidades rurales marginales frente a la industrialización europea.
Además, se analizan el impacto demográfico de la inmigración en la España rural, los pueblos deshabitados en el Pirineo, políticas innovadoras en la materia, un informe con datos y reflexiones sobre la despoblación en Aragón, la «pseudoterapia» de la fiscalidad, la movilidad, y los mitos del debate público en este ámbito, así como la movilidad rural y la desigualdad territorial a partir de las brechas generadas en el interior valenciano.
