El jefe interino del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE), Tom Homan, ha anunciado una reducción inmediata de 700 efectivos en el despliegue en el estado de Minnesota. Esta decisión se produce a pocos días de que se confirmaran nuevos protocolos de actuación para priorizar la seguridad pública tras la muerte de manifestantes en protestas contra la actuación de los agentes.
En una rueda de prensa celebrada el miércoles, Homan afirmó que gracias a una «colaboración sin precedentes» entre las autoridades locales y estatales, se implementará «con efecto inmediato» esta reducción del despliegue del ICE en Minnesota. «Dado este aumento en la colaboración y como resultado de la necesidad de menos oficiales de seguridad pública para realizar este trabajo en un entorno más seguro, he anunciado que, con efecto inmediato, reduciremos 700 agentes», señaló Homan.
El denominado ‘zar de fronteras’ valoró la integración de distintos cuerpos de seguridad regionales en una «sóla cadena de mando unificada». Aseguró que esta «aplicación inteligente» de la ley y la mayor cooperación entre departamentos facilita que el ICE «asuma la custodia de extranjeros ilegales antes de que salgan a las calles», lo que implica la necesidad de menos efectivos para «asumir la custodia de un delincuente y arrestar a esa amenaza para la seguridad pública».
Homan también destacó que esta «eficiencia» «libera a más oficiales para arrestar a extranjeros delincuentes». Bajo su mando, el ICE en Minnesota busca reducir la tensión y disminuir el despliegue en el estado. El enviado por Trump ha insistido en que se «va a hacer cumplir la ley de inmigración», pero ha señalado la importancia de minimizar los daños colaterales tras las recientes erupciones sociales provocadas por el fallecimiento de varios manifestantes a manos de agentes del ICE. Este contexto llevó a la destitución del anterior responsable del despliegue, el jefe de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), Gregory Bovino.
