El embajador de Irán en España, Reza Zabib, intervino el 28 de abril de 2026 en un coloquio del ‘Club Siglo XXI’ en Madrid, donde reclamó una negociación «justa» y que Estados Unidos «no traicione por tercera vez» el diálogo.
«Nadie puede estar al lado de quien destruye el orden internacional», afirmó.
MADRID, 28 (EUROPA PRESS)
Durante su intervención, el embajador Zabib subrayó que la máxima potencia militar del mundo, refiriéndose a Estados Unidos, no ha conseguido «cambiar la voluntad» del pueblo iraní. Esta declaración se realizó en el contexto de los esfuerzos por retomar las negociaciones con la Administración Trump, tras una ofensiva lanzada junto a Israel contra Irán el 28 de febrero.
Zabib defendió que las autoridades iraníes han «demostrado que el poder militar no garantiza ninguna victoria sobre la voluntad de los pueblos».
«Ningún cambio ha surgido en el país que está siendo víctima de la agresión, en este caso mi país», afirmó, resaltando que no fue Teherán quien inició el conflicto actual, el cual describió como un «punto de inflexión» en Oriente Próximo y en el orden mundial.
En este sentido, el embajador consideró que cualquier análisis sobre la guerra desatada contra su país debe partir de este enfoque, destacando que «todas las estructuras, valores, instituciones (y) normas que fueron instauradas tras la Segunda Guerra Mundial y que apartaron a la comunidad internacional» del conflicto, han sido reemplazadas por «la ley de la fuerza».
También lamentó que la guerra actual demuestre que esos «valores» no pueden «garantizar la estabilidad internacional», citando el «doble estándar» aplicado a los países en el respeto al Derecho Internacional, al Derecho Internacional Humanitario y a los Derechos Humanos.
El representante iraní reiteró las tres condiciones «imprescindibles» para que las autoridades iraníes acepten un acuerdo con la Administración Trump que ponga fin al conflicto en Oriente Próximo: «poner fin a la agresión», llevar a cabo una «negociación justa (y) lógica que respete los derechos del pueblo iraní» y, en tercer lugar, que Estados Unidos «no traicione por tercera vez la diplomacia».
Recordó que Teherán y Washington estaban en medio de negociaciones sobre materia nuclear cuando el Ejército israelí atacó territorio iraní en junio de 2025, junto con las Fuerzas Armadas estadounidenses, resultando en la muerte de cientos de personas en el país asiático.
Interrogado sobre la exclusión de la cuestión nuclear en las conversaciones actuales, el diplomático iraní aseguró que la República Islámica no tiene inconveniente en abordarla, pero defendió que, cuando hay una guerra en curso, poner fin a este conflicto «es lo más importante».
El embajador destacó su deseo de hablar sobre la paz en lugar de la guerra, indicando que su país ha demostrado que puede gobernar «incluso» en circunstancias difíciles, citando como ejemplo el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en los ataques del 28 de febrero en Teherán.
Al ser cuestionado sobre las declaraciones de representantes estadounidenses que mencionaron una supuesta división dentro de la cúpula política iraní, Zabib destacó que en todos los gobiernos pueden existir discrepancias, pero aseguró que la verdadera división interna se encuentra en Estados Unidos.
Por otro lado, incidió en que «la seguridad y el bienestar del mundo son indivisibles», algo que «todos» los países, especialmente los del Golfo Pérsico, han evidenciado con la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán.
«Si los demás países, con sus actuaciones e incluso con su silencio, ponen en peligro la seguridad de los demás, esta falta de seguridad se volverá en su contra», puntualizó, en referencia a las repercusiones del conflicto que enfrentan otros estados.
En relación con sus vecinos de Oriente Próximo, Zabib enfatizó que los países del Golfo «no solo no trajeron seguridad, sino que (ellos mismos) provocaron una guerra» al permitir el uso de bases militares de Estados Unidos en su territorio para atacar a Irán. «No pudieron ni defenderse a sí mismos», sostuvo, indicando que, a pesar de ser «buenos socios comerciales e incluso políticos de Estados Unidos», no son el principal interés de Washington en la región. «Todos sabemos quién es este», agregó, refiriéndose a Israel.
Al cumplirse dos meses del inicio de la ofensiva y tras «tres semanas de incertidumbre», el gobierno estadounidense enfrenta dos opciones: retomar la guerra, lo que «no va a cambiar nada», o terminar con ella y negociar una salida «justa y lógica» para Teherán. En todo caso, «si el nivel de la agresión militar aumenta, Irán también lo hará», aseguró.
Zabib instó a Washington a retomar las conversaciones, resaltando que «el paso del tiempo no juega a su favor». «Tanto una salida humillante como una guerra de desgaste le perjudican, no tiene más que esas dos opciones», concluyó, antes de reiterar que las autoridades de Irán «siempre priorizan la diplomacia», defendiendo que si hay «una mínima oportunidad de ponerle fin a este conflicto, debe aprovecharse».
