
MADRID, 17 Ene. (EUROPA PRESS) – El Gobierno confía en recuperar la relación con Junts, que actualmente está rota, y volver a negociar iniciativas con ellos, como el nuevo modelo de financiación autonómica. Se espera que la previsible vuelta de su líder, el expresidente catalán Carles Puigdemont, marque un punto de inflexión.
La ruptura entre ambos partidos es real y no solo una pose; se traduce en falta de diálogo y en que los independentistas han ido cerrando los distintos espacios de interlocución abiertos con el Gobierno en los últimos años. «No quieren hablar con nosotros», trasladan fuentes gubernamentales.
En Moncloa consideran que la situación actual es insostenible para Junts. «No pueden seguir así», reflexionan, y confían en que el regreso de su líder, con el visto bueno del Tribunal Constitucional, permita encauzar de nuevo la relación.
A juicio del Gobierno, resulta muy difícil actualmente, puesto que los neoconvergentes se sienten víctimas del Estado al tener a su máximo dirigente en Bélgica, donde se trasladó en 2017 para escapar de la Justicia, que le achaca graves delitos por la organización del proceso secesionista en Cataluña.
Previsible Vuelta en Primavera
Los cálculos que manejan en el Ejecutivo sugieren que Puigdemont podría regresar a España esta primavera —mayo o junio— si el Tribunal Constitucional resuelve a su favor el recurso contra la decisión del Tribunal Supremo de no amnistiarle el delito de malversación.
El expresidente catalán también pidió al TC que suspendiera la orden de detención nacional que permanece vigente en su contra, manteniéndolo en Waterloo desde hace más de ocho años.
Votos para la Nueva Financiación
Si logran superar este escollo, en el Gobierno ven posible que Junts acepte votar el nuevo sistema de financiación autonómica, pactado con Oriol Junqueras, líder del otro gran partido independentista de Cataluña, ERC.
Hasta el momento, Junts ha desdeñado el nuevo modelo, a pesar de que inyectará 4.700 millones de euros a Cataluña, dejándola como una de las principales beneficiadas del nuevo reparto.
Sin embargo, los de Puigdemont destacan que no se trata de un sistema de concierto y cupo como el de Euskadi y Navarra, por lo que Cataluña sigue dentro del régimen común. A pesar de estas críticas, en el Gobierno se ven capaces de atraer a Junts, como ya hicieron con ERC.
En este sentido, fuentes gubernamentales subrayan que han conseguido atraer a ERC hasta el actual acuerdo, a pesar de que al principio de la negociación se encontraban en una posición muy distante y reclamaban un «concierto catalán».
Por lo tanto, los socialistas esperan que Junts siga el mismo proceso y creen que una eventual vuelta de Puigdemont abrirá un nuevo escenario favorable para aprobar la nueva financiación, un importante logro en el último tramo de la legislatura, tras 13 años con un modelo caducado.
