El viceconsejero de Bienestar Social, Francisco Candil, ha presentado dos proyectos piloto que fomentan la salud y el bienestar entre la población mayor a través de la neurociencia, el diseño y la tecnología. Estos proyectos se desarrollan de forma experimental en el centro socio cultural del Mayor de San Bartolomé de Tirajana, en Gran Canaria, y en el centro de día de Mayores Santa Cruz II, en Tenerife.
El Gobierno de Canarias posiciona al archipiélago como un laboratorio internacional de longevidad activa y saludable a través de la implementación de los proyectos pilotos Neuroage-Can y Neuroarquitectura en ambos centros mencionados. “Estamos impulsando una estrategia innovadora para posicionar a Canarias como un referente internacional en longevidad activa y saludable. Esta iniciativa se materializa en la puesta en marcha de dos proyectos piloto: Neuroage-Can, centrado en la neurociencia y el envejecimiento, y otro basado en la neuroarquitectura, ambos desarrollados en centros de día para mayores”, explicó Candil durante una visita a las instalaciones, en la cual estuvo acompañado de la directora general de Mayores y Participación Activa, Verónica Meseguer, y otros representantes del gobierno local.
La finalidad de estos proyectos es anticiparse a los efectos del envejecimiento poblacional mediante la prevención, con la idea de que invertir en salud y bienestar en el presente reducirá la dependencia y el gasto sociosanitario en el futuro. Candil aclara que ambos proyectos tienen como objetivo validar científicamente los espacios y servicios destinados a personas mayores, integrando conocimientos de neurociencia, diseño y tecnología. “Canarias, gracias a su clima y su reconocimiento como destino de bienestar, se plantea como un laboratorio natural donde combinar turismo saludable, innovación sociosanitaria y desarrollo tecnológico”, añadió.

Verónica Meseguer, directora general de Mayores y Participación Activa, aseguró que “estos proyectos representan un enfoque integral que combina ciencia, tecnología y diseño para mejorar la calidad de vida de las personas mayores y están integrados en el plan Maresía. Con estas iniciativas, Canarias aspira no solo a mejorar el bienestar de su población mayor, sino también a convertirse en un referente internacional en innovación en longevidad activa”.
El primer teniente de alcalde de San Bartolomé de Tirajana, Alejandro Marichal, declaró que “San Bartolomé de Tirajana se sitúa hoy a la vanguardia de las políticas públicas de envejecimiento activo con un modelo innovador centrado en las personas. Que nuestro municipio haya sido elegido para desarrollar este proyecto piloto responde a una apuesta clara por incorporar la innovación a la mejora de la calidad de vida de nuestros vecinos y vecinas”. Marichal añadió que este proyecto se enfoca en mejorar la autonomía, el bienestar emocional y la calidad de vida de las personas mayores desde un enfoque preventivo, apoyado en la ciencia y la tecnología.
El neurofisiólogo y catedrático de la Universidad de La Laguna, José Luis González Mora, subrayó que “lo que pretendemos es que las personas tengan una longevidad sana y activa, y para ello buscamos cambiar los entornos en los que se encuentran, comenzando por los centros de día de mayores, de tal forma que su entorno sea lo más saludable posible a nivel neurológico y físico”.
Proyectos
El proyecto Neuroage-Can se centra en la investigación aplicada dentro de centros de día, con el propósito de mejorar la salud psicofísica de las personas mayores. Su enfoque se basa en el desarrollo de iniciativas de «neuro-wellbeing» orientadas a reforzar la salud mental, el bienestar emocional y la función cognitiva. Se estructura en tres módulos principales: el primero consiste en estimulación cognitiva adaptativa mediante el uso de tablets con ejercicios personalizados que ajustan su dificultad gracias a la inteligencia artificial, permitiendo detectar posibles deterioros. El segundo módulo aborda la salud emocional a través de cuestionarios digitales que analizan estados de ánimo y generan alertas preventivas. El tercero se centra en el sueño y los ritmos biológicos mediante dispositivos wearables que monitorizan la actividad y permiten identificar riesgos relacionados con el descanso y su impacto en la cognición.
El proyecto contempla una evaluación de impacto en tres niveles. En el ámbito científico, permitirá obtener datos sobre la evolución cognitiva y emocional de los usuarios. A nivel institucional, facilitará el desarrollo de modelos de intervención escalables y la captación de financiación europea. En el plano social, se espera una mejora en la calidad de vida, autonomía y bienestar de las personas mayores, además de consolidar a Canarias como referente en la llamada silver economy. Este programa no pretende medicalizar el envejecimiento, sino acompañarlo de forma preventiva y basada en datos.
Por otro lado, el proyecto de neuroarquitectura se centra en cómo los espacios físicos influyen en las emociones, la cognición y la conducta. Su objetivo es diseñar entornos que reduzcan el estrés, faciliten la orientación y fomenten la interacción social. En los centros de mayores, este enfoque busca crear espacios más accesibles, seguros y estimulantes que favorezcan la autonomía y el bienestar.
El diseño se concreta en tres prototipos principales: el primero es un hub social o espacio de convivencia que promueve la interacción y combate la soledad mediante una disposición abierta, iluminación adecuada y elementos que facilitan la comunicación. Este entorno busca reducir el esfuerzo perceptivo y generar una sensación de control y pertenencia. El segundo prototipo es un espacio de actividad enfocada, orientado al aprendizaje y la estimulación cognitiva, donde se combinan actividades manuales y digitales en un ambiente que favorece la concentración, la memoria y la motivación. El tercero es un espacio de movimiento y contemplación, diseñado para la relajación y el contacto con la naturaleza, integrando luz natural, vistas exteriores y mobiliario adaptado para reducir el estrés y mejorar el estado emocional.
