El 2 de febrero de 2026, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, presidió una reunión clave sobre la nueva planificación hidrológica 2028-2033, que afectará el futuro del regadío en la región. Estuvieron presentes el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, junto a otros importantes representantes del sector agrícola y de regantes.
La defensa de una planificación hidrológica adaptada
Martínez Lizán subrayó que están trabajando para abordar la Directiva Marco del Agua, la cual ha perjudicado el desarrollo futuro del sector. Expresó que el presidente dará noticias sobre las acciones que se implementarán desde el Gobierno regional en breve.
El consejero argumentó a favor de una normativa europea que respete los territorios y que no vacíe el medio rural, abogando por una planificación que priorice la modernización, la reutilización y la eficiencia, además de reforzar la gobernanza con los regantes para garantizar la sostenibilidad ambiental sin afectar la viabilidad económica del campo.
Preocupaciones del sector agrario
Durante el encuentro, Martínez Lizán destacó la «inquietud» en los sectores agrario, ganadero y agroalimentario en relación al abastecimiento de agua. La planificación hidrológica debe ser justa y adaptada a las realidades de cada territorio, evitando recortes automáticos que ignoren las particularidades de las cuencas.
El consejero apuntó que el agua es un recurso escaso que debe ser aprovechado eficientemente, ya que Castilla-La Mancha es la segunda comunidad en superficie de regadío, con un 70 por ciento en riego localizado.
Causas de malestar en la planificación
Se mencionaron preocupaciones comunes entre las demarcaciones, como el endurecimiento de las condiciones para el uso del agua, la incertidumbre sobre dotaciones y concesiones, además de la necesidad de una planificación basada en datos reales. Se rechazaron los recortes lineales y se solicitó que se aplazara la aplicación de la Directiva Marco del Agua.
El malestar surge en un momento crítico, ya que la planificación está en curso para después de 2027. Esta situación podría dejar a la región en desventaja, ya que Castilla-La Mancha, que cede agua a otras comunidades, enfrenta desafíos en el desarrollo agronómico y agroalimentario.
Apreciación de las cuencas del Segura y Júcar
Respecto a la cuenca del Segura, que afecta a Albacete, se resaltó la escasez estructural de recursos: esta provincia representa el 25 por ciento de la superficie de la cuenca pero solo recibe el 10 por ciento del agua. Los regantes piden revisar los datos sobre masas de agua y establecer un enfoque territorial equitativo.
Por su parte, en la cuenca del Júcar, que abarca Albacete y Cuenca, surge preocupación por recortes del 35 por ciento y por la revisión de concesiones basadas en consumos pasados, lo que genera una sensación de desequilibrio territorial.
Trabajo jurídico frente a la Directiva Marco del Agua
Martínez Lizán explicó que están en proceso de definir cómo afrontar los desafíos que presenta la Directiva Marco. El Ejecutivo regional defiende una normativa que no vacíe el medio rural y que tome en cuenta las necesidades específicas de cada territorio.
Por último, el consejero indicó que el proceso de alegaciones está abierto y que tanto los representantes de las comunidades como la Administración presentarán sus argumentos. La esperanza es que la coherencia y la razón prevalezcan en el proceso de planificación, fundamental para el mantenimiento de la actividad socioeconómica, la cual genera empleo y vitaliza los pueblos.
