El 17 de marzo de 2026, en Almansa (Albacete), el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, anunció que el Gobierno regional solicitará al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) la posibilidad de asumir la gestión de las confederaciones hidrográficas. Este anuncio se realizó durante un acto institucional en conmemoración del Día Mundial del Agua, que se celebrará el próximo 22 de marzo.
Demandas de gestión regional en el agua
García-Page indicó que su administración está dispuesta a asumir la responsabilidad sobre retrasos burocráticos y expedientes que han estado paralizados durante años. El objetivo es agilizar los procesos para solucionar problemas a los regantes y a la ciudadanía, quienes han estado sufriendo las consecuencias de esta «atrofia burocrática».
Durante su discurso, el presidente lamentó que se acusara al Gobierno de usar el agua para obtener votos, afirmando que «el agua ni da ni quita votos, pero es vida». Además, reconoció que en la región ha habido numerosas empresas que han postergado sus planes de inversión por problemas de abastecimiento.
Movilización y conexiones con desaladoras
El presidente destacó la necesidad de una movilización regional, sugiriendo que «no será lejano» que Castilla-La Mancha reclame conexiones con la red de desaladoras del Levante para las zonas limítrofes. Argumentó que si Murcia o Valencia formaran parte de Castilla-La Mancha, no habría inconveniente en trasladar recursos hídricos a la red, ya que es fundamental entender el agua como un recurso compartido en el país.
García-Page también mencionó que su Ejecutivo no coincide con los planteamientos iniciales en los planes de cuenca, considerándolos «ni realistas ni sostenibles socialmente». Aseguró que luchará contra «el intento de ajuste» que se plantea en torno al agua.
Piezómetros como solución
En su análisis sobre los retos hídricos, el presidente propuso la posibilidad de utilizar piezómetros para medir el agua, sugiriendo que «somos capaces de medir nosotros mismos».
Aprovechando la ocasión, también reiteró una demanda previamente expresada en Bruselas: la necesidad de una prórroga de la directiva marco del agua, debido a que la entrada en vigor de la nueva normativa sería «absolutamente catastrófica».
Preocupación por la situación del agua
El presidente expresó su gran preocupación por la situación de ríos como el Guadiana, el Segura, el Júcar y el Tajo, asegurando que su Gobierno tiene claro que la protección del agua es una «responsabilidad compartida». Sus declaraciones subrayan la importancia de abordar la gestión del agua con un enfoque integral y colaborativo.
