El Hospital Universitario de Getafe, parte de la red pública de la Comunidad de Madrid, ha implementado una innovadora iniciativa llamada “mascozona”. Este espacio, ubicado en el vestíbulo principal, permite a los pacientes hospitalizados recibir la visita de sus mascotas caninas, con el objetivo de reducir la sensación de soledad y proporcionar apoyo emocional. El proyecto está incluido en el Plan de Humanización de la Asistencia Sanitaria de la Consejería de Sanidad de Madrid y está dirigido especialmente a aquellos pacientes que requieren cuidados paliativos o que tienen estancias prolongadas en el hospital.
Acceso al Servicio de Visitas Caninas
Para poder acceder a este servicio, es necesario completar una solicitud que se encuentra disponible en la página web del Hospital Universitario de Getafe, en la sección de Servicio de Información y Atención al Paciente. Una vez presentada, el equipo sanitario responsable (formado por personal médico y de enfermería) evaluará la situación clínica del paciente. Es importante destacar que no podrán participar en estas visitas los pacientes que necesiten oxígeno de forma continua, que se encuentren en una situación de inestabilidad hemodinámica, o que estén bajo medidas preventivas de aislamiento, entre otros criterios clínicos que pudieran interferir en su tratamiento.
Si se da el visto bueno, un celador acompañará al paciente a la “mascozona” donde podrá recibir la visita de su perro, los días lunes a viernes, en horario de 17:00 a 18:00 horas.
Beneficios de la Interacción con Mascotas
A pesar de que la evidencia científica sobre los beneficios de la interacción con mascotas es aún limitada, algunos estudios sugieren que puede haber una mejora en el estado de ánimo y en la estimulación motora de los pacientes. Asimismo, se han asociado beneficios cardiovasculares y una reducción de la presión arterial. Esta iniciativa no solo busca mejorar el bienestar emocional de los pacientes, sino también facilitar su adaptación social al entorno hospitalario. En este sentido, se pretende que el hospital se convierta en un lugar más amable, menos frío y más cercano, reforzando así la atención centrada en la persona y considerando al paciente desde una perspectiva emocional y social, y no únicamente médica.
