El Hospital Universitario de Móstoles, perteneciente a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, ha celebrado el acto oficial al finalizar la formación de una nueva promoción de especialistas. En esta ocasión, han completado el periodo de especialización 35 profesionales sanitarios, entre los que se encuentran médicos, enfermeras, farmacéuticos, psiquiatras, psicólogos y médicos de familia mayoritariamente. Muchos de ellos ya han comenzado su nueva andadura sin tutorización y, según ellos mismos, llevarán la seña de identidad del Hospital de Móstoles siempre que presten asistencia sanitaria.
“Pensábamos que la residencia iba de aprender diagnósticos, tratamientos, protocolos y técnicas. Y sí, claro que iba de eso. Pero luego descubrimos que también iba de cosas mucho más difíciles, como aprender a dar malas noticias, entrar en una habitación sin saber exactamente qué decir, a seguir funcionando después de una guardia de 24 horas, a asumir errores, a entender que a veces no puedes curar, pero sí acompañar. Y creo que eso es algo que este hospital enseña especialmente bien, porque el Hospital de Móstoles tiene algo difícil de explicar desde fuera. No es el hospital más grande, ni el más moderno, ni el más famoso, pero sin duda tiene algo realmente especial”, afirmó la doctora Inés Jiménez Viseu Pinheiro, residente de Medicina Interna y representante de su promoción.
Huid de la mediocridad
En el acto oficial de despedida de residentes, presidido por el gerente, Manuel Galindo, participaron también el director médico, doctor Marcelino Cucarella; la directora de enfermería, Miriam Gazulla; y el nuevo jefe de estudios y Presidente de la Comisión de Docencia, doctor Javier Abellán. Durante su intervención, Abellán les dijo: “El verdadero reto es no caer en la mediocridad. Tener en cuenta que la mediocridad no llega de vuelta, no aparece de un día para el otro. La mediocridad surge poquito a poco, cuando nosotros dejamos de cuestionarnos. Cuando nos conformamos con ir al trabajo a conseguir, cuando dejamos de mirar al paciente como una persona y empezamos a verlos como un caso más”.
Aunque muchos residentes no pudieron acudir al evento porque han iniciado ya una nueva etapa de trabajo, los presentes transmitieron su agradecimiento a todos. “Porque nadie sobrevive solo a la residencia; se sobrevive gracias a la gente que se encuentra por el camino. Durante estos años hemos vivido momentos muy duros, hemos tenido miedo, hemos dudado mucho de nosotros mismos, hemos sentido que no llegábamos, que no sabíamos lo suficiente, que quizás no éramos capaces. Y aún así hemos seguido. Y un día, sin darnos cuenta, pasa algo curioso. Ese residente pequeñito, que llamaba para todo, empieza a saber resolver cosas por sí solo”, explicó la doctora Jiménez.
Las felicitaciones de los directivos del hospital y de los tutores también se hicieron presentes. Carlos Palmaz, en representación de la enfermería, y Yolanda Gil, Jefe de Servicio de Microbiología, en representación de los tutores médicos, se unieron a los mensajes de ánimo y de continuidad en el estudio. Se enfatizó la importancia de mantener una mirada humanista que cuide tanto el tratamiento como el trato al paciente y a sus familiares, así como el autocuidado como profesionales.
Disfrutad de vuestro trabajo
“Hay algo que me gustaría que no perdierais nunca”, insistió el doctor Abellán. “Disfrutad en vuestro trabajo. No va a ser fácil; hay momentos muy duros, de cansancio, de frustración, pero incluso en esos momentos podéis decidir cómo vivís vuestra profesión. No dejéis que el desánimo, el cinismo o la rutina os roben lo que os trajo hasta aquí. Intentad cada día encontrar sentido a lo que hacéis, porque cuando uno encuentra sentido en su trabajo, no solo es mejor profesional, sino que también es mejor persona”.
Al concluir su intervención, la doctora Inés Jiménez recordó a todos los que les han acompañado estos años de aprendizaje y formación: “Quería dar las gracias a nuestros tutores y adjuntos por enseñarnos no solo medicina, sino también maneras de ejercerlo; gracias a enfermería, auxiliares, celadores, administrativos, limpieza y a todas las personas que sostienen este hospital cada día y de quienes hemos aprendido muchísimo más de lo que probablemente imaginan, porque una sonrisa o una palabra de ánimo vuestra en un saliente de guardia vale más de lo que imagináis”.
El evento finalizó con la actuación musical de un cuarteto de metales, que interpretó temas como «La Pantera Rosa», «Libre» de Nino Bravo, y «Over the rainbow» de «El Mago de Oz». Laura Duro, una de las trompetistas, es administrativo del Hospital y formó para esta ocasión el cuarteto con la colaboración de otros tres músicos: Mario Pons, Héctor de la Rosa y Raúl González.
Nueva promoción
Por otra parte, se han incorporado ya los residentes de primer año que están recibiendo la formación general que les permite comenzar su periodo de residencia manejando aspectos fundamentales de la asistencia. Este es un nutrido grupo de universitarios: 1 PIR (psicología), 6 EIR (enfermería), 1 BIR, 3 FIR (farmacia) y 26 en diferentes especialidades médicas. Como novedad, también será la primera vez que comienza su residencia en nuestro hospital un enfermero en formación para especializarse en Salud Mental, completando así la multidisciplinaridad al disponer de capacidad de admisión de residentes en las disciplinas de psiquiatría, psicología, y ahora también enfermería de salud mental.
Entre la formación generalizada transversal, se abordan asuntos como la Seguridad del Paciente, Higiene de Manos y Control de Infecciones, Riesgos Laborales, Principios de Bioética, Habilidades de Comunicación Médica, Gestión del Estrés, Humanización, RCP Básica, Urgencias Hospitalarias y Herramientas de Evaluación en la residencia.
