El Hospital Vall d’Hebron de Barcelona ha realizado un avance significativo en la medicina al llevar a cabo el primer trasplante de cara del mundo con la donación de una persona que decidió solicitar la eutanasia. Esta impactante noticia fue anunciada por la directora asistencial del hospital, Maria José Abadías, durante una rueda de prensa el 2 de febrero de 2026.

En esta histórica operación, que fue el sexto trasplante facial realizado en España y el número 54 a nivel mundial, también participó un equipo multidisciplinario de más de 100 profesionales de salud, reflejando la complejidad del procedimiento. Alberto Sandiumenge, coordinador de programas de Donación y Trasplantes del Vall d’Hebron, destacó la magnitud y los retos asociados con esta intervención.
Planificación 3D
Joan-Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados, explicó que este trasplante es el primero que se realizó con planificaciones 3D mediante guías de corte que involucraron tanto a la donante como a la receptora. Esto fue posible debido a la condicionalidad de la donante de recibir eutanasia, lo que permitió una preparación detallada y crear modelos tridimensionales del rostro.
Además, fue la primera operación de este tipo que contó con control continuo neurofisiológico y monitorización de perfusión intraoperatoria mediante sistema de fluorescencia NIR y control posoperatorio de oximetría somática regional.
La Receptora
La receptora, Carme, sufrió una severa infección tras una picadura de insecto mientras estaba de vacaciones en Canarias en julio de 2024, lo que desencadenó una sepsis y resultó en necrosis de varios tejidos, afectando gravemente su cara y boca. Tras dos meses en cuidados intensivos, se dirigió al Vall d’Hebron, donde Barret le propuso el trasplante facial, opción que decidió seguir.
La Donante
En un giro excepcional, una paciente que había solicitado eutanasia por problemas genéticos ofreció su cara como donación. Barret compartió la intensa experiencia emotiva de conocer a la donante, quien únicamente quería saber si podía contribuir a que otra persona tuviera una segunda oportunidad.
El médico resaltó la generosidad de la donante y la labor del equipo de trasplantes, que trabaja con discreción para brindar consuelo a familias en momentos críticos y revivir esperanzas en aquellos que esperan trasplantes.
Antes y Después
Carme relató que pasó por tres UCIs previas al trasplante y describió cómo la necrosis afectó su calidad de vida, limitándola a no poder comer ni socializar. Cuatro meses y medio después del quirófano, Carme ha recuperado sensibilidad en la zona trasplantada y ha comenzado a disfrutar de comidas, expresando que su resultado es «perfecto». Agradeció sinceramente a su donante, con quien no pudo tener contacto debido a regulaciones legales, y al equipo médico que le ha ayudado a recuperar su vida.
El Procedimiento
Este tipo de trasplante se llevan a cabo en solo unos 20 centros en todo el mundo, donde la cuidadosa selección de donante y receptor incluye compartir el mismo sexo, grupo sanguíneo y medidas antropométricas similares. Antes de la intervención, se realizaron tomografías computarizadas, permitiendo la creación de modelos precisos que facilitaran la operación. La complejidad de la cirugía puede variar entre 15 y 24 horas de duración y requiere un soporte emocional y psicológico continuo durante el proceso de recuperación.
