La Guardia Civil ha ratificado que el siniestro ocurrido en la A-62, que resultó en la muerte de tres camioneros, fue evitable y que el conductor del camión implicado, Marco Antonio H.C., circulaba con manifiesta desatención en el momento del accidente. Este trágico incidente tuvo lugar la mañana del 18 de enero de 2021, cerca de Tordesillas, Valladolid, cuando las víctimas intentaban apagar el fuego de uno de sus camiones utilizando un extintor.
El juicio, que se está llevando a cabo en la Audiencia de Valladolid, comenzó con la declaración del acusado, quien se enfrenta a una posible condena de cinco años de cárcel – aunque algunas acusaciones particulares piden seis años y otras tres – por tres delitos de homicidio por imprudencia. Además, podría ser obligado a pagar indemnizaciones que ascienden a casi un millón de euros, donde la aseguradora Plus Ultra se ha designado como responsable civil. Algunos familiares de los transportistas fallecidos estuvieron presentes el primer día del juicio.
En su declaración, Marco Antonio explicó que aquel día, alrededor de las 07:34 horas, conducía su camión hacia Salamanca y redujo la velocidad para mantener una distancia de seguridad de unos cien metros respecto a un vehículo pesado que le precedía. Mientras el camión delante de él se desplazaba hacia la izquierda, él continuó recto y se enfrentó repentinamente a una «nube de polvo» generada por un extintor. En ese instante, no logró evitar un camión estacionado de urgencia en el arcén debido a un incendio.
Él aseguró haber detenido su vehículo rápidamente y, al ver luces rojas, inicialmente creyó que se trataban de las intermitencias del camión con el que colisionó. Sin embargo, al acercarse, se dio cuenta de que estaba frente a una llamas y se encontró con los cuerpos sin vida de sus tres compañeros de trabajo.
Marco Antonio afirmó que no había visto el incendio ni las luces de emergencia de los camiones que se encontraban detenidos en el arcén. Entre ellos, el camión conducido por Antonio N.A., que transportaba un camión de bomberos, y otros dos camioneros, el luso Pedro A.D.S. y Alberto R.M., quienes estaban allí para ayudar en la extinción del fuego.
El acusado ha negado que estuviera manipulando su teléfono móvil en el momento del siniestro. Esta afirmación ha sido corroborada por un agente de la Guardia Civil que analizó el celular y confirmó que no había registros de llamadas ni mensajes inmediatos al momento del accidente.
Durante la primera jornada del juicio, varios testigos que transitaban por la vía también comparecieron. Algunos señalaron que la visibilidad no era mala, mientras que otros describieron una «noche cerrada» y argumentaron que el conductor del camión incendiado no colocó triángulos en la carretera. Esta última afirmación fue mencionada por dos hombres que viajaban hacia Gijón y otro conductor que iba rumbo a Salamanca.
Versiones opuestas sobre la visibilidad
En la primera postura de quienes afirmaron que la visibilidad era adecuada, se encontraba una joven que se dirigía a Medina de Rioseco y que, a pesar de las advertencias de su padre, no detuvo su camino. Otro testigo, José Luis V.M., mencionó que vio luces a casi un kilómetro de distancia, creyendo que era un control de tráfico. Explicó que redujo la velocidad y, al llegar a donde estaban las luces, pensó que era un accidente entre varios camiones, suponiendo que sus conductores estaban completando trámites. Intentó esquivar restos en la calzada y se llevó un gran susto al creer que había visto un cuerpo desfigurado, aunque no podía estar seguro de lo que realmente observó.
La afirmación de la buena visibilidad fue también respaldada por un bombero que llegó al lugar del siniestro y un agente de la Guardia Civil que regulaba el tráfico, quienes coincidieron en que se podía ver bien y que el humo del incendio no afectaba la visibilidad.
Un agente de policía halló un extintor en la escena, posiblemente el mismo usado por los fallecidos para intentar apagar el fuego que se había iniciado en la góndola del camión, el cual se extendió al camión de bomberos. El fuego, según informes preliminares, quedó determinado que comenzó en los neumáticos del semirremolque.
El bombero José Luis J., al llegar al lugar, expresó que se encontró con una escena desoladora. Recordó que el agente de la Guardia Civil estaba desviando el tráfico para evitar que otros vehículos pasaran por encima de los cuerpos de los tres camioneros fallecidos.
«Los tres camiones estaban en el arcén, uno de ellos incendiado, y contaban con luces de cruce y de alerta encendidas», aclaró el bombero, quien también indicó que, a pesar de la «noche cerrada», no había niebla ni condiciones adversas que impidieran la visibilidad. Sin embargo, añadió que, si alguna de las víctimas había utilizado un extintor, el polvo levantado podría haber «ocultado» su presencia.
Otro testigo, el camionero Ángel B, mencionó que tuvo que desviarse a la izquierda al encontrarse con el accidente, encontrando el cuerpo de uno de sus compañeros que, lamentablemente, había sufrido mutilaciones. A pesar de ello, no confirmó que hubiera pasado con su camión sobre alguno de los fallecidos, a pesar de que en una declaración previa había aludido a ese hecho.
En una de las pruebas periciales presentadas, efectivos de la Guardia Civil afirmaron que el accidente pudo ser evitado. Aseguraron que Marco Antonio detectó el obstáculo a tan solo 22 metros y que no fue hasta el último instante que hizo una maniobra evasiva girando el volante hacia la izquierda, lo cual, a juicio de la autoridad, demuestra «desatención o distracción durante la conducción».
El informe también resaltó que el camión siniestrado podría haber sido avistado a una distancia mínima de 89 metros, sugiriendo que una maniobra evasiva o una frenada moderada o severa podrían haber prevenido el fatal desenlace.
El juicio en la Audiencia de Valladolid continuará mañana con las presentaciones de las acusaciones y las defensas.
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