
BURGOS, 9 Feb. (EUROPA PRESS) – El jurado popular que debe emitir un veredicto sobre la muerte violenta del vallisoletano Sergio Delgado ha recibido este lunes, de manos del magistrado presidente del tribunal, las preguntas a las que deberá responder. Estas preguntas determinarán la suerte del confeso verdugo de la víctima, el joven J.L.N., quien enfrenta una posible condena de entre doce y veinte años de cárcel por un delito de homicidio doloso o asesinato, tal como solicitan la Fiscalía de la Audiencia de Burgos y la familia de la víctima.
Desde primera hora de la mañana, los integrantes del jurado se han reunido a puerta cerrada y en total privacidad para determinar si J.L.N. es responsable de uno de estos dos delitos o, según entiende su defensa, de un homicidio imprudente.
Los nueve miembros de este órgano elegirán un portavoz, quien dirigirá las sesiones y finalmente se encargará de dar lectura al veredicto alcanzado. Durante el día, se les ha facilitado la prueba documental, según ha apuntado el juez, junto con los documentos que requieran para su deliberación.
Los integrantes del jurado tendrán que responder a las preguntas elaboradas por el magistrado que ha presidido el juicio, también conocido como objeto del veredicto. El magistrado ha dejado claro que el jurado debe pronunciarse sobre hechos que considere «desfavorables» para el acusado o «favorables».
No hay, por el momento, previsión de un veredicto final. Si en veinticuatro horas el juez no ha recibido el escrito final del jurado, le asignará auxilio con los medios que estime oportuno.
Los hechos que originan esta causa se remontan a la madrugada del 24 de febrero de 2024, en una zona de copas de la capital burgalesa, donde el fallecido y cuatro amigos celebraban una despedida de soltero. Alrededor de las 00:30 horas, otro joven, J.L.N.I, de 25 años, preguntó a la víctima de dónde era y, supuestamente, tras recibir la respuesta de «de pucela», le propinó un puñetazo en el rostro. Esta acción hizo que la víctima cayera de espaldas, golpeándose en la zona occipital, lo que le causó la muerte casi en el acto, a causa del edema cerebral y microhemorragias en el tronco encefálico.
