
– Isaac Buj –
PALMA, 16 de enero. (EUROPA PRESS) – El ladrón fallecido en Inca recibió entre 12 y 15 puñaladas y murió desangrado principalmente por tres cuchilladas muy profundas en el tórax, siendo una de ellas cuando estaba de espaldas al agresor.
Lo han explicado las dos forenses que realizaron la autopsia este viernes en la cuarta sesión del juicio con jurado, el cual tendrá que decidir la culpabilidad o inocencia del morador de la finca acusado de homicidio y de los otros tres asaltantes.
Según sus declaraciones, las heridas que presenta la víctima «denotan que hubo lucha y forcejeo». En concreto, una de las cuchilladas del brazo es a causa de «una acción de defensa». También sufrió puñaladas por la espalda, lo que indica que el agresor estaba detrás de la víctima.
Varios informes y muestras realizadas al fallecido han revelado que este había consumido varias drogas, así como ansiolíticos. Aunque no se ha precisado si estaba drogado durante los hechos, sí se constató que estaba al menos afectado por un relajante muscular.
Otros dos de los acusados, según los peritos que han realizado análisis del cabello, habían consumido varias drogas de forma reiterada en meses anteriores a los hechos.
El fiscal solicita que el morador de la vivienda sea condenado a 15 años de prisión por homicidio y que a los tres asaltantes, que también se encuentran en el banquillo, se les imponga una pena de 11 meses de cárcel a cada uno.
Los hechos que se juzgan ocurrieron el 24 de septiembre de 2020, cuando cuatro personas acudieron a una vivienda de Inca con la intención de robar unas plantas de marihuana. Los tres acusados se quedaron en el exterior para vigilar mientras uno de ellos accedía al inmueble.
Este último entró en la vivienda a través de un orificio en una valla metálica levantada sobre el muro que cercaba la finca, momento en el que fue sorprendido por el propietario, quien, en el transcurso de un forcejeo, le asestó varias puñaladas.
El asaltante, malherido, huyó, aunque el propietario lo persiguió hasta el exterior. Cuando lo alcanzó, lo apuñaló de nuevo y abandonó el lugar. La víctima murió en el lugar poco después.
Además de la pena de 15 años de prisión, el Ministerio Público solicita que la familia del fallecido reciba una indemnización que ronda los 157.000 euros.
