Pozo del Milagro en el Museo de San Isidro: Los Orígenes de Madrid
EUROPA PRESS

MADRID, 16 de mayo. (EUROPA PRESS) – El Museo de San Isidro. Los Orígenes de Madrid conserva en su patio el conocido como Pozo del Milagro, un enclave que la tradición popular vincula a uno de los episodios más emblemáticos atribuidos al santo que es considerado hoy el patrón de la capital: el milagro en el que San Isidro hizo subir el agua hasta el brocal para salvar la vida de su hijo, quien había caído accidentalmente en su interior.
“El pozo tiene mucha historia y mucha tradición”, explica Alberto González Alonso, director del museo, quien recuerda que este relato forma parte de uno de los milagros más populares asociados al patrón madrileño.
Según detalla, el hijo de San Isidro cayó dentro del pozo mientras jugaba. Alarmada, su esposa, Santa María de la Cabeza, avisó al santo, quien comenzó a rezar hasta que el agua subió milagrosamente, llevando al niño de nuevo hasta el brocal.
El pozo se encuentra en el antiguo Palacio de los Condes de Paredes de Nava, un edificio históricamente vinculado a la familia Vargas, considerados por la tradición como quienes le dieron trabajo a San Isidro.
“Desde la canonización de San Isidro en el siglo XVII, la gente ha creído que las habitaciones donde vivió el santo estaban en este palacio, así que la existencia de un pozo encajaba con la historia del milagro”, señala González.
No obstante, el director del museo explica que existen diferentes teorías sobre cuál sería el auténtico Pozo del Milagro, puesto que varias propiedades relacionadas con los Vargas contaban con pozos propios. Otro de ellos se localiza en la actual Biblioteca Iván de Vargas, en la calle San Justo. “Era frecuente que las casas del Madrid medieval tuvieran pozos, ya que el agua se extraía directamente de los acuíferos de la ciudad”, apunta.
El pozo conservado en el museo mantiene agua en su interior y alcanza una profundidad de 22 metros. Según explica González Alonso, originalmente tenía unos 16 metros, aunque posteriormente fue profundizado para volver a alcanzar el nivel freático. “Lo que conservamos es el revestimiento original de ladrillo que baja hasta la veta de agua”, detalla.
La devoción en torno a San Isidro ha convertido este antiguo palacio en un lugar de veneración popular tras la canonización del santo en el siglo XVII. En su interior, aún se conserva una capilla decorada en el siglo XVIII, vinculada a la creencia de que allí vivió y murió el patrón madrileño.
Un pozo con agua que no posee propiedades milagrosas
Aunque el pozo está asociado a uno de los milagros más conocidos de San Isidro, el director del museo aclara que a sus aguas no se les atribuyen propiedades milagrosas. Esa consideración recae en la fuente situada junto a la ermita de San Isidro, en la pradera madrileña, cuya tradición se remonta al siglo XII.
Según la tradición popular, San Isidro hizo brotar ese manantial al clavar su aguijada en el suelo para proporcionar agua a su señor, Iván de Vargas. La costumbre de acudir a beber de estas aguas dio origen, con el tiempo, a la romería de San Isidro, que se ha convertido siglos después en una de las celebraciones más populares de Madrid.
