El Papa León XIV ha hecho un llamado a los obispos españoles a responder con «escucha», «verdad», «justicia» y «reparación» a aquellos que han sido heridos por quienes debían cuidarlos, incluidos miembros del clero. Estas declaraciones fueron realizadas durante su discurso en Madrid, en una reunión con la Conferencia Episcopal Española (CEE) el 8 de junio de 2026.

Contexto de la reunión
En su discurso, el Pontífice fue recibido a pie de coche por el presidente de la CEE, Luis Argüello, el vicepresidente, José Cobo, y el secretario general, César García Magán. León XIV también se reunirá con algunas víctimas de abusos en un encuentro privado más tarde el mismo día.
«Nuestro viaje está hecho de encuentros, en los que no faltan aquellos que viven momentos de oscuridad y que nos reclaman que nos hagamos para ellos samaritanos. Entre los encuentros más dolorosos están aquellos con quienes han sido heridos por quienes debían cuidarlos», manifestó el Papa.
El Pontífice subrayó que la comunidad eclesial está llamada a responder de forma activa: «Cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación».
Construyendo un diálogo respetuoso
León XIV también destacó que el patrimonio de la Iglesia debe ser «siempre instrumento y oportunidad de diálogo» para aquellos que se cruzan en el camino. Utilizó la metáfora de los peregrinos del Camino de Santiago para describir las grandes llanuras castellanas, que pueden parecer vacías a simple vista, pero que contienen encuentros significativos.
El Papa recordó que en la historia de España, situaciones similares han requerido que la Iglesia reconstruya su presencia, mencionando el pasado cuando surgieron modelos de evangelización que se exportaron a América.
Uso de nuevos lenguajes en la evangelización
Refiriéndose a la necesidad de adaptarse, el Papa indicó que están llamados a «construir una nueva realidad» a través de un diálogo respetuoso y el uso de nuevos lenguajes. Citó ejemplos históricos de santos que lograron conectar con diversas culturas.
A pesar de que los lenguajes en la era digital son diferentes, subrayó que «el espíritu debe permanecer». Afirmó que, tras las ‘llanuras desérticas’, también se encontrarán «grandes ciudades», donde «el silencio y la lejanía no son espaciales sino íntimos».
Compromiso y orden en la comunidad
El Papa instó a los obispos a «custodiar la unidad, favorecer el diálogo, sanar las fracturas y acompañar el camino del pueblo encomendado», señalando que una iglesia reconciliada puede hablar con mayor libertad a otras confesiones y religiones.
León XIV también se refirió a la dificultad que enfrentan muchos, especialmente jóvenes, para asumir compromisos definitivos, señalando que la pregunta «¿Para quién soy?» refleja una sincera búsqueda de sentido y pertenencia.
El Pontífice hizo hincapié en que la pastoral vocacional no debe reducirse a «una simple búsqueda de números», sino que debe surgir de comunidades vivas y en las que la fidelidad sea un testimonio.
Retos contemporáneos y unidad de la Iglesia
En su discurso, mencionó que la conservación de estructuras no puede prevalecer sobre el bien de la vocación y que los seminarios deben ser auténticas casas de formación, adaptándose a las demandas contemporáneas.
León XIV concluyó su discurso señalando que las dificultades deben ser vistas como oportunidades de encuentro y comunicación. La Iglesia tiene la responsabilidad de hacer que cada miembro pueda percibir su participación en el servicio eclesial como un llamado divino.
Finalmente, el Papa firmó el libro de honor de la CEE, recibió un evangeliario y un cuadro de Santo Toribio de Mogrovejo, patrono de los obispos de América. Posteriormente, descubrió una placa conmemorativa de su visita y se acercó a saludar a los fieles que esperaban a las puertas de la sede.
