Logroño, 9 abr. (EUROPA PRESS) – El Parlamento de La Rioja ha aprobado hoy parte de una proposición no de ley de Izquierda Unida que solicita al Gobierno regional instar al Gobierno central a incluir en la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias el reconocimiento «formal» del Trabajador Social Sanitario.
Esta proposición abarcaba varios puntos importantes, incluyendo la exigencia de un mínimo de dos profesionales de Trabajo Social Sanitario por cada zona básica de salud en toda la red de Atención Primaria. Asimismo, se proponía la presencia de al menos un profesional de Trabajo Social Sanitario en cada unidad de salud mental, así como su inclusión en la atención hospitalaria durante los siete días de la semana.
La diputada de Izquierda Unida, Henar Moreno, defendió la iniciativa asegurando que el reconocimiento formal es esencial, ya que actualmente, sin él, «no pueden acceder a datos fundamentales para la atención de los pacientes» como la historia clínica.
Moreno también enfatizó que «no sirve de nada si se les reconoce y no se garantizan unos ratios que hagan que su trabajo tenga los apoyos necesarios». Sin embargo, desde el Partido Popular, el grupo con mayoría absoluta, solo se aceptó el primer punto de la proposición. Mariate Antoñanzas, su portavoz, subrayó que la labor de estos profesionales es esencial para garantizar una atención integral y cercana a los pacientes y sus familias. No obstante, añadió que no podían respaldar los otros puntos, ya que las decisiones sobre los profesionales deben tomarse de manera responsable y en función de las necesidades de cada centro.
Por su parte, el diputado de Vox, Héctor Alacid, manifestó su rechazo hacia este reconocimiento, advirtiendo que podría conllevar «implicaciones serias» y decisiones que carezcan de «supervisión» de profesionales sanitarios. Según Alacid, la prioridad debe ser reforzar la atención médica y reducir las listas de espera.
Miguel González de Legarra, del PSOE, consideró que el debate giraba en torno a «cómo entendemos la salud y a quién dejamos fuera cuando el sistema no llega». Argumentó que «el trabajo social no es un añadido ni un complemento caprichoso; es una pieza esencial del sistema», indicando que un alta médica puede ser impecable, pero sin coordinación con los servicios sociales es probable que el paciente vuelva a ingresar.
La proposición fue aprobada en su primer punto con los votos del PP, PSOE y Podemos-IU, mientras que Vox votó en contra (únicamente con un voto, dado que su portavoz, Ángel Alda, se encontraba en el comité ejecutivo nacional y no asistió al pleno). Los otros puntos no fueron aprobados, recibiendo solo el apoyo de Podemos-IU y el PSOE.
