El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, ha comparecido para explicar la situación crítica que atraviesa Ceuta y ha solicitado el apoyo de las instituciones comunitarias, calificando este momento como «el más difícil de la historia reciente de Ceuta». A pesar de la magnitud de la crisis, Vivas ha admitido que aún no se dispone de una cifra definitiva sobre el número total de personas que han entrado a la ciudad ni sobre cuántas permanecen actualmente en ella: «Se habla de 80.000, de 90.000 o de 100.000», ha indicado, lamentando que, más de un mes después de los acontecimientos, aún no se conozcan estos datos de manera precisa, así como la identidad de las personas que siguen en la ciudad.
Su principal petición a las instituciones europeas es la implicación necesaria para que Ceuta pueda recuperar la normalidad lo antes posible. Vivas ha subrayado que esta recuperación requiere el retorno a Marruecos de las personas que accedieron de forma masiva e irregular y que siguen en la ciudad. Ha instado a la Comisión Europea a que presione al Gobierno de España para que disponga de los medios necesarios y elabore un plan concreto de retornos, con un calendario que permita acabar con la situación actual.
«Cuanto antes se acabe esta situación, cuanto antes volvamos a la normalidad, antes habremos encontrado la solución a este gravísimo problema», ha afirmado.
Fortaleciendo la Frontera Europea
Vivas también ha solicitado una manifestación «categórica e inequívoca» por parte del Parlamento Europeo que reafirme el carácter europeo de las fronteras de Ceuta y Melilla. Recordó que estas son las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea en África y defendió que su vulneración es también una vulneración de Europa. La Ciudad pide claridad al Parlamento Europeo sobre la necesidad de respetar las fronteras y establecer que las relaciones de cooperación con terceros países deben sustentarse precisamente sobre ese respeto.
Adicionalmente, ha solicitado que las instituciones europeas insten a Marruecos a colaborar en el retorno de las personas que participan en las entradas masivas y aún permanecen en Ceuta.
Más Europa en la frontera
Entre las principales reivindicaciones trasladadas a Bruselas, figura una mayor presencia de Europa en Ceuta, con una actuación permanente de Frontex en el ámbito fronterizo y de la Agencia Europea de Asilo en el ámbito de la política migratoria, para que esta presencia sea «más notable y más evidente».
El presidente ha solicitado, además, apoyo financiero europeo para ejecutar las obras de infraestructura necesarias que garanticen un control efectivo de la frontera, asegurando que dicho control «debe estar en manos de España y de Europa, no en manos de un país tercero». Esta actuación debería complementarse con la dotación de los medios humanos, materiales y tecnológicos necesarios para reforzar la seguridad y evitar que una situación similar pueda repetirse.
Vivas ha reclamado también la implicación financiera de Europa para hacer frente a la emergencia humanitaria derivada de esta crisis, especialmente en relación con la acogida de menores extranjeros no acompañados. Actualmente se encuentran acogidos unos 1.800 menores, cifra que podría aumentar hasta los 3.000. «Esto es insostenible», ha enfatizado, subrayando que la magnitud de esta emergencia requiere una respuesta y financiamiento acordes a la situación excepcional que enfrenta la ciudad.
Un estatuto específico para Ceuta y Melilla
Más allá de las medidas inmediatas, Vivas ha propuesto dos instrumentos estructurales para Ceuta y Melilla. El primero es el reconocimiento expreso por parte de la Unión Europea de un tratamiento específico para ambas ciudades, considerando sus propias condiciones, limitaciones y amenazas.
Este estatuto debería abordar cuestiones como ayudas de Estado, la entrada de los productos originarios de Ceuta en el mercado europeo en condiciones que eviten obstáculos, la protección del régimen económico y fiscal especial y un aumento en la financiación a través de los fondos estructurales europeos.
El segundo instrumento es la adecuación del Pacto Europeo de Migración y Asilo a la realidad singular de las dos ciudades, que son las únicas fronteras terrestres del continente europeo en África.
Una crisis existencial
Vivas ha enfatizado que la situación actual trasciende la simple crisis migratoria, afirmando que Ceuta enfrenta «una crisis existencial». La magnitud de los acontecimientos obliga a considerar estos hechos como un ataque contra la integridad territorial de España y, por ende, de Europa. El presidente ha apuntado directamente a Marruecos, comentando que la entrada masiva fue posible «por la participación o el consentimiento» del país vecino.
Este posicionamiento se apoya en tres elementos: la dificultad de movilizar a decenas de miles de personas sin el conocimiento de las autoridades marroquíes, informes de la Policía española que indican la presencia de gendarmes marroquíes facilitando el cruce a la frontera, y precedentes en los que Marruecos ha utilizado la presión migratoria como herramienta de desestabilización.
El presidente ha reiterado la importancia de mantener relaciones de cooperación «fructíferas y beneficiosas» entre Europa y Marruecos, pero ha advertido que estas deben basarse en el respeto, el cual incluye la salvaguarda de la integridad territorial. Vivas ha señalado que la situación en Ceuta ha cambiado drásticamente desde el 30 de julio, sugiriendo que la ciudad es ahora «otra ciudad distinta». Observa que los habitantes han perdido la tranquilidad y la felicidad, obligándolos a modificar sus hábitos.
La ciudad enfrenta un alto riesgo en varios aspectos: seguridad, funcionamiento de servicios, actividad económica y convivencia. Además, Vivas ha advertido sobre el estado anímico de los ceutíes, que se sienten «abatidos» y «abandonados», lo que ha contribuido a una disminución en la moral y a una afectación negativa en las perspectivas de desarrollo económico.
Vivas ha descrito esta situación como «una olla a presión» que necesita una solución urgente. «Ceuta atraviesa una situación insostenible que no puede prolongarse», concluyó el presidente, enfatizando la necesidad de acción inmediata para abordar una crisis que afecta no solo a la ciudad, sino también a la seguridad y estabilidad de Europa en su conjunto.
