
EIVISSA, 3 Abr. (EUROPA PRESS) – El PSIB d’Eivissa ha apuntado que el nuevo servicio de transporte público ha generado un «auténtico colapso» y «caos» con su puesta en marcha, lo que ha provocado la «indignación generalizada» entre los usuarios.
Así lo han asegurado los socialistas en el Consell d’Eivissa, quienes han calificado de «fracaso rotundo» este servicio de autobuses interurbanos en la isla, según indica el PSIB a través de un comunicado.
Desastre organizativo sin precedentes
«Lejos de ser una nueva era como ha vendido el PP, lo que se vive es un desastre organizativo sin precedentes, marcado por la improvisación, la desinformación y la falta total de previsión», ha manifestado el conseller insular del PSIB, Víctor Torres.
El PSIB ha acusado al presidente del Consell d’Eivissa, Vicent Marí, y a su vicepresidente y conseller insular de Movilidad, Mariano Juan, de ser los «responsables directos» de este «fracaso». Les han exigido que «no se muevan de su despacho» y «no se vayan de vacaciones de Semana Santa hasta que no hayan puesto solución a todo este caos».
Quejas y desinformación
«Es un auténtico escándalo y un claro ejemplo de mala gestión pública, puesto que han tenido siete años para preparar este servicio. Lo que ha pasado es inadmisible y tiene responsables políticos que tienen que dar la cara y asumir las consecuencias», han afirmado.
El PSIB asegura haber recibido «decenas de quejas e incidencias» de todos los puntos de la isla, lo que evidencia una situación «completamente fuera de control». Las quejas incluyen una supuesta «falta de información, cambios de rutas sin aviso previo, autobuses saturados que no recogen pasajeros y largas esperas en las paradas, en algunos casos superiores a una hora».
Inconvenientes en el servicio
Los usuarios han trasladado que, a pesar de haber consultado la información oficial, «se han visto obligados a desplazarse a pie ante la ausencia de servicio». Otros han contado que los autobuses «simplemente no paran» porque ya van «saturados», dejándolos «sin alternativa».
«El transporte público no puede convertirse en una gincana para la ciudadanía. Lo que pasa es inadmisible y alguien tiene que asumir las consecuencias», ha manifestado Torres.
Además, la situación resulta «más preocupante» al comprobar que «ni siquiera funcionan las máquinas de cobro», lo que pone de manifiesto el nivel de «improvisación» con el que se ha puesto en marcha el servicio.
Quejas de conductores y usuarios
Muchos conductores también han hecho llegar sus quejas, ya que «son los primeros que sufren el caos» en la puesta en marcha del servicio y tienen que «dar la cara ante los usuarios cuando no son ellos los responsables de este follón».
El PSIB ha resaltado la existencia de «quejas masivas de usuarios y conductores, falta total de información, graves deficiencias en el servicio, confusión, esperas interminables y usuarios literalmente tirados sin saber qué autobús coger, en una situación fuera de control». Tras siete años de retrasos injustificables, el servicio no solo llega tarde, sino que lo hace en condiciones inaceptables, han sostenido.
Falta de planificación y exclusión digital
Los socialistas consideran «especialmente grave» que el Consell haya decidido delegar toda la información en una aplicación móvil, lo que «deja fuera a miles de ciudadanos».
«El Consell ha diseñado un servicio excluyente, pensado solo para quien tiene recursos digitales. Es una irresponsabilidad y una falta de respeto. Este desastre no es casual, ni puntual, es la consecuencia directa de años de dejadez, falta de planificación y desatención política», han destacado.
Un fallo estructural
El PSIB ha enfatizado que lo sucedido «no es un problema puntual», sino un «fallo estructural» derivado de años de «negligencia, retrasos injustificables y una gestión política desastrosa» por parte del Consell d’Eivissa.
A esto se suma el «abandono de las infraestructuras», con paradas sin marquesinas, sin señalizar en algunos casos, sin iluminación, con problemas de accesibilidad, sin información y sin las mínimas condiciones de dignidad, además de tótems inoperativos y sistemas informativos inexistentes, a pesar de «los anuncios millonarios desde 2022 que nunca se han ejecutado».
