La portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE, Montse Mínguez, ha negado que el candidato socialista a las elecciones en Castilla y León, Carlos Martínez, haya experimentado un aumento en votos y escaños debido a su distancia con el presidente Pedro Sánchez. «Si hubiera ido mal sería sanchista», ha señalado Mínguez en una reciente rueda de prensa.
MADRID, 16 (EUROPA PRESS)
Martínez no apoyó a Sánchez en ninguno de los procesos orgánicos y mantiene posturas distintas en cuestiones sensibles como la financiación autonómica y su propuesta de dejar gobernar a la lista más votada. Desde la dirección federal, sin embargo, intentan minimizar la importancia de este debate, afirmando que no designan ni destituyen candidatos.
Mínguez opina que, dada la valoración positiva de los resultados electorales para los socialistas, se intenta alejar a Martínez afirmando que no es sanchista, pero si los resultados hubieran sido negativos, se diría lo contrario.
ALEGRÍA Y MONTERO, ELEGIDAS EN SUS TERRITORIOS
En la misma rueda de prensa desde la sede del partido en la calle Ferraz, tras la reunión de la Ejecutiva Federal, defendió que el PSOE es una organización «seria» donde los liderazgos son elegidos por la militancia y cada territorio. En contraposición, señala que en el PP designan y reemplazan a sus líderes «a dedo».
Asimismo, Mínguez ha rechazado la afirmación de que la dirección federal imponga candidatos, asegurando que se escucha a los territorios. En particular, refiriéndose a la candidata en Aragón, la exministra y exportavoz del Gobierno, Pilar Alegría, y a la actual vicepresidenta, María Jesús Montero, quien se postula para las próximas elecciones andaluzas, Mínguez defiende que ambas ganaron sus elecciones primarias. «Nosotros tenemos procesos internos», ha recalcado.
Además, en relación a si considera conveniente que Montero deje su puesto en el Gobierno de inmediato para centrarse en Andalucía, respondió que ella tomará esa decisión «cuando considere conveniente».
DEFIENDE EL USO DEL ‘NO A LA GUERRA’
En cuanto a la influencia del debate nacional y del ‘No a la guerra’ en la campaña electoral, Mínguez subraya que la oposición al conflicto en Oriente Próximo es una «convicción clara» del partido, justificando que Sánchez lo utilizara ya que es un tema de actualidad del que los ciudadanos hablan. No obstante, menciona que él no elige el contexto internacional y acusa al PP de «frivolizar» al señalar al Gobierno de electoralismo.
Ante las críticas del PP, ha ironizado: «Ni que lo hubiéramos elegido nosotros ni que Pedro Sánchez haya levantado el teléfono para pedir que hubiera una guerra».
ALERTA DE «BLOQUEO» EN LAS CCAA
Mínguez considera que las elecciones en Castilla y León han evidenciado la dependencia del PP a Vox, lamentando que los de Santiago Abascal tengan la llave de la gobernabilidad una vez que el ‘popular’ Alfonso Fernández Mañueco ha dejado clara su negativa a negociar con el PSOE. Para Mínguez, la conclusión de los resultados es que «votar al PP es votar bloqueo», dado que no pueden gobernar sin Vox pero tampoco con ellos, responsabilizando de esta parálisis al líder nacional, Alberto Núñez Feijóo.
Le reprocha que entrara en la política nacional con la promesa de frenar a Vox y que, en cambio, se haya convertido en «el mejor jefe de campaña de (Santiago) Abascal».
NI PRESUPUESTOS NI INVESTIDURA
Mínguez también ha señalado que el secretario general, Pedro Sánchez, y el resto de la Ejecutiva han expresado su «preocupación» en la reunión del lunes, debido a que los resultados electorales están creando una situación de «bloqueo» en distintas comunidades autónomas.
Tras las elecciones en Extremadura, Aragón y ahora Castilla y León, el PP «no tiene presupuestos ni tampoco investidura» y depende de sus pactos «con la ultraderecha» para gobernar.
Estos acuerdos, recalca, «no son gratis» y llevan a Feijóo a «blanquear» a Vox, haciéndolos cada vez más dependientes «elección tras elección». «Les va a hacer pasar por donde quiera Abascal, el tiempo que él quiera y cuando él decida», ha añadido.
Finalmente, Mínguez lamenta que en las negociaciones entre Feijóo y Abascal «no hablan de las comunidades autónomas», ya que ambos parecen tener un único objetivo: «El plan es Moncloa» y terminar «por tierra, mar y aire» con el Gobierno de coalición.
