
ZARAGOZA 19 Dic. (EUROPA PRESS) – La concejal del grupo municipal del PSOE en el Ayuntamiento de Zaragoza, Ana Becerril, ha exigido al Gobierno de la ciudad, liderado por la alcaldesa Natalia Chueca, que adecue la plantilla municipal al ritmo del crecimiento de la población de Zaragoza.
Becerril ha acusado al PP de mantener «prácticamente estancada» a la plantilla, lo que ha llevado a un «debilitamiento progresivo de la estructura» y a una «tensión permanente» en los servicios públicos.
La concejal socialista ha preguntado al consejero municipal de Personal, Alfonso Mendoza, sobre las previsiones para incrementar la plantilla del Ayuntamiento de Zaragoza para el ejercicio 2026, especulando sobre qué servicios y unidades se reforzarán y con qué criterios técnicos y organizativos.
Además, Becerril ha recordado que, en un momento decisivo antes de la aprobación de los presupuestos, es imprescindible que las necesidades de la plantilla municipal crezcan. «Han fijado como horizonte una Zaragoza de 800.000 habitantes, pero no es posible aspirar a una ciudad de esa dimensión con una estructura de personal pensada para una Zaragoza de 600.000 habitantes», ha asegurado.
Sobreesfuerzo
Para Becerril, «una ciudad más grande, más compleja y más extensa no se puede sostener con una plantilla congelada». «Pretenderlo supone condenar a los servicios públicos a una tensión permanente, a la pérdida progresiva de la calidad y a un sobreesfuerzo del personal municipal».
La concejal ha señalado que durante los últimos años, el gobierno municipal ha mantenido un discurso según el cual la plantilla del Ayuntamiento de Zaragoza «se encontraría en una dimensión adecuada»; sin embargo, este relato «contrasta de manera evidente con la realidad que viven algunos servicios municipales».
Becerril también ha expresado su preocupación porque, al mantenerse la plantilla sin cambios, se ha producido un «debilitamiento progresivo de la estructura funcional».
«Lejos de reforzarse la base que sostiene la prestación directa de los servicios públicos, el Ayuntamiento ha evolucionado hacia una organización desequilibrada en la que aumentan las jefaturas medias mientras se tensiona la base operativa; algo que no responde a las necesidades reales de la ciudad, sino a una determinada concepción política que responde a un modelo debilitador de los servicios públicos», ha criticado.
Desequilibrio
Becerril argumenta que este «desequilibrio organizativo no es casual» y que cuando «se adelgaza la base de los servicios, cuando faltan operarios, personal técnico y recursos humanos suficientes, lo que se genera es un servicio tensionado, ineficiente y percibido como insuficiente por la ciudadanía».
Esta opción política se considera «especialmente grave» al confrontarla con el discurso del Gobierno del PP, que constantemente afirma que Zaragoza crece, «con una ciudad que se expande, que incorpora nuevos desarrollos urbanos y nuevos equipamientos municipales, pero ese crecimiento no se está acompañando de un refuerzo equivalente de lo público».
Becerril critica que «se construyen edificios, sí, se anuncian proyectos y se inauguran espacios, pero no se planifica con la misma ambición de dotación de personal necesaria para que estos equipamientos funcionen de manera efectiva». Asegura que mientras la ciudad crece, también lo hacen las demandas sociales, culturales, deportivas y de atención directa de la ciudadanía.
Añade que está aumentando la «exigencia legítima» de los vecinos para que los servicios públicos se presten con calidad, continuidad y cercanía, pero la respuesta del Gobierno municipal ha sido trasladar «esta presión a unas plantillas cada vez más ajustadas, más envejecidas y con una disponibilidad real muy inferior a lo que reflejan las cifras teóricas».
DÉFICIT
Esta situación se manifiesta con «especial crudeza» en una serie de servicios que actualmente presentan déficits estructurales de personal, como los Servicios Sociales, Deportes e Informática, este último un «servicio estratégico para la modernización de la administración», que no refuerza los equipos que lo hacen posible, así como los centros cívicos que deberían ser espacios centrales de la vida pública en los barrios.
Becerril insiste en que «la ausencia de refuerzos suficientes provoca que cada baja, cada permiso o cada medida de conciliación tenga un impacto directo e inmediato en la prestación de los servicios públicos. No porque los derechos de los trabajadores sean el problema, sino porque el Gobierno municipal ha decidido operar con plantillas ajustadas al límite, sin colchón organizativo y sin previsión».
El resultado, ha advertido, es un Ayuntamiento que funciona gracias al compromiso del personal, no por una planificación responsable del Gobierno.
