El 8 de noviembre de 2025, el Servicio de Pesca de la Junta de Extremadura ha informado que no se han registrado muertes de peces debido a la turbidez de las aguas en la zona del incendio de Jarilla, que afectó a más de 16.000 hectáreas en los valles cacereños de Ambroz y Jerte.
De acuerdo con la información proporcionada por el Servicio, adscrito a la Consejería de Gestión Forestal y Mundo Rural, «no se ha constatado ni informado sobre ninguna mortandad piscícola asociada al incendio».
El técnico Miguel Ángel Cotallo explicó que tras el primer episodio de precipitaciones intensas, se puede observar la normal turbidez de los primeros arrastres ordinarios, que incluyen picones (carbón vegetal), aunque esto no supone una alteración relevante en las aguas.
La Junta también destacó que se ha analizado el impacto de los arrastres de cenizas sobre la fauna fluvial en el último Consejo de Pesca y Acuicultura de Extremadura. Durante la reunión se recordaron las conclusiones de un estudio realizado tras los incendios forestales de verano de 2003, que incluyó el Gran Incendio Forestal de Valencia de Alcántara, afectando a cerca de 10.000 hectáreas.
Se realizaron verificaciones en algunos ríos y embalses para evaluar el impacto sobre aguas y peces. Se resaltó un repunte inicial de la salinidad por disolución de las cenizas, que se mantuvo dentro de niveles tolerables para los peces, así como un arrastre de picones que llegaba a las aguas embalsadas, quedando en flotación con un aspecto similar al «chapapote».
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